viernes, 22 de marzo de 2013

Las sandalias del pescador


Tu est Petrus

Las sandalias del pescador (The Shoes of the Fisherman, 1968)

Duración: 157 min. Director: Michael Anderson. Guión: John Patrick & James Kennaway (Novela: Morris West). Música: Alex North. Fotografía: Erwin Hillier. Reparto: Anthony Quinn, Laurence Olivier, Oskar Werner, David Janssen, Barbara Jefford, Leo McKern, Vittorio De Sica, John Gielgud, Paul Rogers, Clive Revill.

En la URSS, después de pasar veinte años en un campo de trabajos forzados en Siberia, el arzobispo ucraniano Kiril Lakota, (Anthony Quinn)  , recibe la noticia de su liberación, por el presidente ruso Kamenev. El presidente, había sido su carcelero 20 años atrás, en la prisión de Liubianka, en Siberia. Liberado, lo envían directamente al Vaticano. El Papa Pío XIII le restablece lo que debería pertenecerle, su dignidad, nombrando a Kiril, Cardenal. El Papa, cae gravemente enfermo y el mundo vive en un estado permanente de crisis.
Ante los nuevos acontecimientos, hemos aprovechado para hablar de esta gran película. En la elección de un Papa, ocurre algo que va más allá de una cuestión de creencias, o de religión. Enlaza con aspectos tradicionales, ritos que nos fascinan, y que se han perpetuado a lo largo de los siglos con pocas o ninguna modificación. Eso fascina al hombre moderno, dando un toque de continuidad, en su turbulento universo. Todo lo ritual, bodas reales, funerales de mandatarios, o la elección de un Papa, es una cuestión mediática.
Esta película, basada en el maravilloso libro, (premonitorio), de Morris West, muestra todos los ritos, aquello que no vemos cuando el camarlengo cierra las puertas, (no en vano, cónclave deriva de “cum clavis” bajo llave). La curia romana, se reúne para elegir quién portará las sandalias del pescador, el sucesor de Pedro. Pero, esta película, va más allá de la necesidad de un líder espiritual, el mundo quiere un mediador para la posible e inminente guerra mundial, que pronto podría producirse. Rusos, chinos y occidente,  generarían una contienda inimaginable con misiles nucleares. Todo ello,  ocasionado por el hambre y la política. El nuevo Papa, Kiril, podría hacer temblar las bases de la Iglesia católica, empeñando hasta el último objeto valioso, para paliar el hambre. Este film es complejo, por la cantidad de tramas paralelas que conlleva: Un matrimonio a punto de divorciarse, un cura científico cuestionado por su poca fe, la soledad de quien es la autoridad de Roma, y no poder callejear… Esta gran película, planteó la necesidad de un pontífice moderno y dialogante, incluso con otras religiones. Sin olvidar cuestiones morales, o esa diatriba entre ciencia y religión.
Gran producción, con vestuarios, recreaciones de los lugares, rigor, una buena adaptación de la novela, y un estilo casi documental, con grandes secuencias del interior del Vaticano, y las calles de Roma. No hay que olvidar a sus impresionantes actores: Un extraordinario y entrañable Anthony Quinn, en el papel de su carrera. Laurence Olivier con sentimientos retorcidos, aunque enfrentado a sí mismo. Oskar Werner, mostrando el tormento de ver pasar la tiara, y no ser él uno de los elegidos. Y Vittorio De Sica irreconocible, formidable, forman un reparto de lujo, en el que todos despliegan lo mejor de su experiencia como actores. Impresionante film que salvo por algunas cuestiones ya superadas, referidas a las sub-tramas, no pasará de moda, y permanecerá siempre vigente, cuando el mundo permanezca expectante,  esperando la aparición de la fumata bianca.

La noche más oscura


La noche más oscura (Zero Dark Thirty, 2012)

Duración: 157 min. Director: Kathryn Bigelow. Guión: Mark Boal. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Greig Fraser. Reparto: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Mark Strong, Chris Pratt, Mark Duplass, Harold Perrineau, Jason Clarke, Édgar Ramírez, Scott Adkins, Frank Grillo, Lee Asquith-Coe, Fredric Lehne, James Gandolfini, Reda Kateb, Fares Fares, Stephen Dillane.

Los hechos de la película parten del atentado del 11-S, (en los títulos iniciales). Arranca la trama dos años después, con la incorporación a la delegación de la CIA en Pakistán, de Maya, una joven agente de la CIA. Thriller sobre la operación militar que acabó con la vida de Osama Bin Laden, líder de Al Quaeda. El título original, Zero Dark Thirty, hace referencia a la hora: las 00:30 de la madrugada del 1 de mayo de 2011, momento en que el comando SEAL de los marines, penetró en la residencia de Bin Laden en Pakistán, para eliminar al hombre más buscado de la historia.
Potente film que mezcla una dirección con estilo periodístico, deslumbrando al espectador, si desatender un cierto intimismo. Una combinación, casi imposible, que esta directora ha sabido conjugar con verdadera maestría. Ni manipulación, ni maniqueísmo..., la directora se contiene, a pesar de lo fácil que podría resultar posicionarse, realizar un alegato de justificación de la muerte de un ser humano, con premeditación y alevosía, con la más absoluta sangre fría. Sin embargo, Bigelow derrama inteligencia mostrando la ira, la furia de un pueblo que tiene un único objetivo en su mente, matar a Bin Laden. Aunque asume ciertos clichés sobre el mundo musulmán, que extrañan en esta directora. Kathryn Bigelow posee una extensa carrera, con títulos que en su momento pasaron sin mucho éxito, pero que han ganado con los años, como “Le llaman Bodhi”, (1991), o “Días extraños”, (1995), sin olvidar su más reciente produccioón, y, a la vez, gran éxito, “En tierra hostil”. En todas ellas, un componente bélico, la ambigüedad del espía y el espiado, la guerra como forma de vida, la vida privada de un soldado o policía, que puede disponer de una doble moral: La del trabajo, y la suya personal.
En esta ocasión, la directora retuerce sus obsesiones, despliega varios elementos que se encontraban en su filmografía, reunidos en una fantástica película, con carga visual propia de la casa.
Jessica Chastain, es una actriz sólida y afianzada, que en este film ha encontrado ese toque de gracia, que todo actor quiere experimentar. El resto del reparto, muy correcto.
Sorprende que esta temporada sean dos películas sobre el papel de la CIA en el mundo, como si se tratara de un lavado de imagen planeado, meditado, como si fuera una campaña de publicidad. Cada cual que saque sus propias conclusiones.
Una buena muestra de la búsqueda constante de venganza, disfrazada de redención por la población estadounidense. La transformación de un pueblo en su búsqueda, y la catarsis por el daño sufrido. Excelente película.

jueves, 7 de marzo de 2013

Siete psicópatas


Siete psicópatas (Seven Psychopaths, 2012)
Duración: 109 min. Director y guión: Martin McDonagh.  Música: Carter Burwell. Fotografía: Ben Davis. Reparto: Colin Farrell, Sam Rockwell, Christopher Walken, Woody Harrelson, Tom Waits, Abbie Cornish, Olga Kurylenko, Gabourey Sidibe, Harry Dean Stanton, Kevin Corrigan, Zeljko Ivanek, Michael Stuhlbarg, Michael Pitt.

Marty (Colin Farrell),  es un escritor que no llega a fin de mes, sueña con terminar un guión titulado Siete Psicópatas. Billy (Sam Rockwell) es su mejor amigo, un actor sin empleo que quiere ayudar a Marty en el guió, y que además, en sus tiempos libres, se dedica a robar perros a cambio de recompensa, junto a otro personajes peculiar, Hans (Christopher Walken), un hombre religioso de pasado violento... Un mal día le roban un Shin Tzu al hombre equivocado: Charlie (Woody Harrelson), un gangster imprevisible y extremadamente violento. Marty va a conseguir toda la inspiración que necesita conviviendo con personajes fuera de control, psicópatas reales, intentando sobrevivir a los acontecimientos.

Martin McDonagh vuelve a sorprender, después de una primera película peculiar y que pasó desapercibida, “Escondidos en Brujas”. En esta ocasión, algo más alocada, con las lecciones de los maestros del género. Por una parte, el director, ha bebido de Oliver Stone, “Asesinos natos”, (cuando no se ajusta a los cánones). Por otra parte, evidente, no descubrimos nada, se aproxima a Tarantino, tanto por la violencia extrema, como por el cinismo que destila. Esas son las credenciales de la película que despliega más ingenio que contenido. Ingenio por todas las acrobacias del guión, la poco convencional forma de narrar, las piruetas escénicas, giros del destino, y truculentos cruces de los personajes en el tiempo. Sin embargo, ese ingenio, es el que aparca los inconvenientes del contenido, que a veces el director no controla, se le escapa, y podría haber sido un desastre. Pero, la audacia del director y una cuidada dirección de los actores, hace que remonte la película y queden más aspectos positivos en su conjunto.

En el reparto, coral, y sin necesidad de que haya un protagonista claro, (todos gozan de su metraje en solitario, con la misma intensidad), encontramos a un dudoso Colin Farrell, que no termina de funcionar, con una pose de “pasar de todo”, que no hace gracia. Sin embargo, Sam Rockwell es el actor que está en su sitio, y compensa bastante a su compañero Farell. Christopher Walken con la talla de un gran actor, muy bien perfilado, y correcto. Woody Harrelson, quien no encuentra en Hollywood su camino, ni su gurú, en “7 psicópatas” llega a recordarnos al pesonajes de la película de Oliver Stone, antes mencionada, con profesionalidad. Por supuesto, el placer de ver en pantalla a Tom Waits, quien ejerce de "verdadero" psicópata.
Un film para aquellos que no tengan prejuicios, aguanten minutos cercanos al gore, con toques de violencia gratuita, y que la sangre parezca que salpica a la cámara. Una película que se escapa de los convencionalismos del cine comercial. Entretenida, ingeniosa y ácida.