jueves, 2 de septiembre de 2010

Bendita ignorancia: Conocerás al hombre de tus sueños

CINEMA
Bendita ignorancia.
Conocerás al hombre de tus sueños
(You Will Meet a Tall Dark Stranger, 2010)

Duración: 98 min. Director: Woody Allen. Guión: Woody Allen. Música: Varios. Fotografía: Vilmos Zsigmond. Reparto: Josh Brolin, Anthony Hopkins, Naomi Watts, Freida Pinto, Antonio Banderas, Gemma Jones, Lucy Punch.
Amor, sexo, humor y traiciones. Las vidas de varios personajes, cuyas pasiones, ambiciones y angustias, tendrán como consecuencia todo tipo de conflictos, que irán desde la locura hasta el peligro. Esta comedia dramática gira en torno a diferentes miembros de una familia, sus variadas vidas amorosas y sus intentos de solucionar sus complicados romances.
Woody Allen nos tiene malacostumbrados, una película por año. Y el debate queda abierto siempre: Obra mayor, o menor. Esto sólo ocurre con aquellos cineastas que han hecho mucho, y con un ritmo trepidante de producción. La mayoría de cinéfilos, tiene la sensación de que Allen, hace, cada dos films buenos, uno excelente. Pero, eso no quiere decir que las otras sean menores, simplemente poseen un nivel muy superior a lo que exista en la cartelera, pero no en relación a obras maestras, como “Match Point” (2005), o “Misterioso asesinato en Manhattan” (1993).
“Conocerás al hombre de tus sueños”, no es una película excelente, pero es Woody Allen en plena esencia. Están presentes las frustraciones laborales y personales, desilusión, relaciones de pareja, adulterio, divorcio. Rodada en Londres, algo que se abrió con “Match Point”, y tras pasar por Barcelona, (con poca fortuna, desde nuestra opinión), retoma Londres, con el mismo mimo que rodaba en Manhattan. Ambientes de clase burguesa intelectual, “librerías de viejo”, galerías de arte, y cafés con ambiente de tertulia.
En lo referente al guión, está construido con verdadera maestría. ¡Cómo no iba a ser así! Lleva escribiendo muchos años, y generando tramas enrevesadas. Uno de los aspectos más interesantes de la película, es la utilización de diferentes historias, algunas con conclusión, y otras abiertas, para que cada uno las concluya con las pistas que ha ido "sembrando" el director. Aunque, el final, los últimos 10 minutos de metraje, no deje muy satisfecho al espectador. Estamos demasiado acostumbrados a que se nos aclaren todas las cosas.
Por supuesto, si en algo Allen destaca, es en el casting, unos actores elegidos para cada papel, o a veces con la sensación de que ha escrito pensando ya en quién va a ser la cara y cuerpo de sus personajes. Claro, que sólo Allen puede llamar a las mejores estrellas de Hollywood, y que acudan sin condiciones, y sin millones a cambio. Sin embargo, tenemos la impresión de que Antonio Banderas no encaja en la película. Ni el genial director ha conseguido hacer de Banderas un actor que brille en su papel. Diferente  ocurre con Anthony Hopkins y Josh Brolin, que rozan la perfección.
Como conclusión, este film reflexiona sobre los sueños e ilusiones de las personas, y sobre el grado de frustración que aguantamos, que soportamos, cuando tenemos la seguridad de que algunas cosas no las poseeremos, no las conseguiremos...  La felicidad, según Allen, se consigue si vivimos engañados, soslayando la realidad y las respuestas más amargas al sentido de la vida.

jueves, 26 de agosto de 2010

Origen

Origen (Inception, 2010)

Duración: 148 min. Director: Christopher Nolan. Guión: Christopher Nolan. Música: Hans Zimmer. Fotografía: Wally Pfister. Reparto: Leonardo DiCaprio, Ken Watanabe, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Ellen Page, Tom Hardy, Cillian Murphy, Tom Berenger, Michael Caine, Dileep Rao, Lukas Haas, Pete Postlethwaite, Talulah Riley, Miranda Nolan.

Dom Cobb, tiene una especial capacidad, quizá es el mejor del mundo con ella: Apropiarse de los secretos del subconsciente. Pero, no cuando estamos viviendo, despiertos, sino justo en el momento en que la mente de la víctima es más vulnerable: Soñando.

La extraña habilidad de Cobb, le ha convertido en un hombre muy codiciado en el mundo del espionaje corporativo. Pero, también le ha condenado a ser un fugitivo internacional, costándole todo lo que alguna vez ha querido. Ahora, tiene una oportunidad de redimirse y volver a tener la vida normal que anhela.

Él y su equipo tendrán que realizar lo contrario a lo que realizan habitualmente, implantar una idea en el subconsciente, en lugar de sustraerla.

El director, Christopher Nolan, (“Batman Begins”, 2005), vuelve a sorprendernos con un film original, desafiando a la física, con estruendosa acción, con unos paisajes mezcla de sueño y realidad. Nolan es sin duda, uno de los directores más creativos de Hollywood, que no utiliza ideas ya explotadas, sino que crea universos nuevos, que antes no habíamos visto, que no habíamos vivido, y que no nos suenan a nada. Una trama compleja que desarrolla a partir de sueños, dentro de sueños. David Lynch ha utilizado en sus películas los sueños, como parte de la construcción de una trama, pero Lynch, los utilizaba para dotar a sus films de un mundo onírico, que se escapaba a la lógica, a la razón. Nolan, sin embargo, aporta lógica, los sueños tienen reglas, y están amparados por la razón, y una parte oculta por el subconsciente. La única pega de la película, es esa complejidad de reglas de juego, que vienen dadas, y vamos entendiendo poco a poco. Al principio, no entenderemos nada, pasará una parte del metraje, con mucha ideas, con bastantes dudas sobre qué está ocurriendo, pero todo irá encajando. Sin embargo, dejará un final abierto, para que cada uno extraiga sus propias conclusiones.

Las comparaciones con “Matrix”, (“Hermanos Wachowski”, 1999), serán evidentes, un mundo dentro de otro mundo, una realidad paralela. Lo que sí comparten ambas películas es la idea de que se puede realizar cine espectacular, entretenido y de acción, y tener el añadido del contenido, de una idea, de un concepto y una estética particular.

Una obra mayor para Nolan, y un gran papel protagonista para Leonardo DiCaprio, que está definiendo una trayectoria muy sólida en la elección de sus papeles. DiCaprio, sencillamente, está fenomenal, aporta aspectos psicológicos al personaje, más allá del texto del guión.

Que nadie se deje el cerebro apagado al entrar en la sala de cine. Es preciso abrir bien los ojos y prepararse para ver una de las mejores películas de ciencia ficción desde hace mucho tiempo.

jueves, 5 de agosto de 2010

De tu ventana a la mía

De tu ventana a la mía (Rodaje 2010)


Fotografías: http://diario.detuventanaalamia.com/
"De tu ventana a la mía" (Rodaje 2010)
Fotografías: http://diario.detuventanaalamia.com/
A todos los que amamos el cine, nos produce una misteriosa curiosidad la maquinaria de un rodaje.
Por ello, al tropezarte, casi por casualidad, al lado de tu casa, en la calle de al lado, con el rodaje de un film, crea la ilusión de ver gestarse y nacer, algo de  lo que en otras ocasiones, sólo llegas a contemplar el resultado, no su proceso.
Después de pasar por Canfranc, (túnel incluido...), las Bardenas Reales, y las Cinco Villas, el equipo de “De tu ventana a la mía” llega a Zaragoza, para terminar el rodaje.
“De tu ventana a la mía” es una producción de Amapola Films, con producción ejecutiva de Oria Films, a la que pertenece Montxo Armendáriz.
Escrita y dirigida por Paula Ortiz, (Zaragoza, 1979), la realizadora se estrena con un “largo” ambicioso, después de pasar por el tránsito lógico de varios cortometrajes, (“El rostro de Ido”, 2003...). Paula Ortiz estudió Filología Hispánica, y afirma, que hacer cine es transformar palabras, dotándolas de música, de imáneges, de vida..., y, como ha dicho en alguna ocasión: “Ofrecer historias que enganchen por los sentimientos expresados a través de la imagen”.
En este proyecto, su directora, tiene la intención de contar tres historias de amor, tres relatos de amor truncado.
Sus personajes, Violeta, Inés y Luisa, soñaron con el amor. Tres mujeres de edades distintas y en diferentes momentos históricos del siglo XX en Aragón, (1923, 1940 y 1975). Nadie les preguntó cómo querían vivir, pero se las recuerda junto a su labor, al lado de una ventana, silenciosas, entregadas a otros, dejando caer la tarde tras el cristal.
Una ventana, como nexo de unión, como símbolo de lo que al otro lado dejaron: El amor verdadero, emociones e ilusiones.
La cámara se asoma a estas mujeres, a sus ventanas, que transporta de una historia, a otra, dotando a cada personaje de un aura especial, de una luz y un color que las identifica. Estas son las intenciones de Paula Ortiz, que afirmó al iniciar el proyecto: “No son historias de mujeres que han hecho grandes cosas, sino que han vivido vidas anónimas, con gestos muy pequeños, pero muy sigmificativos.”
En el reparto, figuran, entre otros, Maribel Verdú, Luisa Gavasa, Leticia Dolera, Fran Perea, Raúl Arévalo, Roberto Álamo, Carlos Álvarez-Novoa y Luis Bermejo.
El equipo técnico, cuenta con representación aragonesa: El director de fotografía del film es Miguel Ángel Amoedo; Jorge Fuembuena, el encargado de la fotografía fija; Pilar Quintana, la directora artística, y César Benito, el autor de la banda sonora, que estará supervisada por Gabriel Sopeña.
Esperemos que su estreno sea próximo, para poder comprobar todo el empeño y cuidado que se ha depositado en este proyecto.

jueves, 29 de julio de 2010

Lobo

Lobo (Wolf ,1994)

Duración: 125 min. Director: Mike Nichols. Guión: Jim Harrison & Neil Nachlis. Música: Ennio Morricone. Fotografía: Giuseppe Rotunno. Reparto: Jack Nicholson, Michelle Pfeiffer, James Spader, Kate Nelligan, Richard Jenkins, Christopher Plummer, Eileen Atkins, David Hyde Pierce, Om Puri, Ron Rifkin, Prunella Scales, Brian Markinson, David Schwimmer.
Noche de luna llena, Will Randall, ejecutivo de mediana edad de una importante editorial, conduce por una carretera nevada. Atropella a un animal y, al bajarse del vehículo, comprueba que es un lobo... ¡que le muerde en una mano! Días después, Will comienza a notar extrañas transformaciones en su cuerpo. También, una gran seguridad y confianza en sí mismo.
El mito del hombre-lobo ha sido llevado al cine en multitud de ocasiones. Con más o menos acierto, con más o menos éxito, tanto de crítica, como de taquilla... (Este último, a fin de cuentas, es el más importante. La vida es así).
Hombres-lobo para todos los gustos, desde “Un hombre lobo americano en Londres”, de John Landis, en 1981, pasando por el clásico interpretado por Bela Lugosi “Un hombre lobo” (1941, Lon Chaney Jr.). Incluso en clave de humor, como producto para adolescentes, Rod Daniel realizó, “De pelo en pecho”, interpretada por Michael J. Fox.
“Lobo” es una película dirigida por Mike Nichols (“Armas de mujer”, 1988), desarrollada con inteligencia, y con una buena fotografía de Giuseppe Rotunno (“El Gatopardo”, 1963 de Luchino Visconti). Apoyada en un excelente guión, y un reparto que da la talla plenamente.
Jack Nicholson, protagoniza al editor-jefe de una gran editorial, mordido por un ¿lobo...?, cuando regresa de un viaje, y pronto se da cuenta de que posee una serie de cualidades, más propias de un animal, que de un ser humano, al tiempo que se ve rejuvenecido y lleno de vitalidad. Michelle Pfeiffer, en su papel de rica heredera, caprichosa, mimada, impertinente, pero bellísima, será quien comparta las desdichas de Nicholson-lobo, y su lucha por liberarse de la bestia que se ha apoderado de él.
Nuevamente, el desdoblamiento, pero en una temática que se remonta a los orígenes de la humanidad. Un hombre, relativamente gris, dedicado a su trabajo y a su mujer, de pronto, se ve arrastrado por un destino que cambia su vida radicalmente. Está por encima de los demás, de una forma terrible, eso sí, pero por encima. No quiere hacer daño, y sufre porque no lo consigue. Sólo la presencia de Pfeiffer, hará que su nueva condición se mitigue un tanto... Pero ella también se desdoblará... Increíblemente, esta película no ha tenido "segundas partes", acaso porque es imposible lograr una continuidad digna, y a la misma cota de calidad.
Atención a la banda sonora, de Morricone, con una apreciación minimalista del film, con algún altibajo, en la parte final con algún conflicto de ideas. Consigue una ambientación fabulosa, considerando lo importante que son las bandas sonoras para éste tipo de films.
De alguna manera, al contemplar este film de 1994, todos nos hemos sentido identificados con su protagonista. Como dice uno de los personajes: "-Me estoy muriendo... Pero prefiero seguir vivo, aunque me convierta en lobo maligno..."

jueves, 22 de julio de 2010

London River

London River (2009)

Duración: 87 min. Director: Rachid Bouchareb. Guión: Rachid Bouchareb, Olivier Lorelle, Zoé Galeron. Música: Armand Amar. Fotografía: Jérôme Alméras. Reparto: Brenda Blethyn, Sotigui Kouyate, Roschdy Zem, Sami Bouajila, Bernard Blancan, Marc Bayliss, Gareth Randall.
Premios 2009: Festival de Berlín: Mejor actor (Sotigui Kouyaté). Nominada al Oso de Oro.
En los días siguientes a los atentados terroristas de Londres, el 7 de julio de 2005, muchas personas en Inglaterra, y en el resto de Europa, están asustadas, ansiosas por tener noticias de sus seres queridos. “London River”, narra cómo unos padres desesperados buscan a sus hijos, después de los atentados. Por una parte, la señora Sommers, mujer tradicional, clasista, cristiana y viuda de un militar. Y por otra, Ousmane, un africano musulmán que vive en Francia. Aunque no se conocen, y ambos tienen diferencias religiosas, se verán unidos por una tragedia compartida. Juntos rastrearán la ciudad en busca de sus seres queridos, unidos por la esperanza de que sigan vivos.
El director, Rachid Bouchareb, (“Little Senegal”, 2001), utiliza una forma original de contarnos dos historias. Irremediablemente, sabemos que se cruzaran. De hecho, lo maravilloso del film, es contemplar la historia de uno de ellos, y descubrir, al otro, en un segundo plano. Así, podemos intuir, por dónde irá el desenlace. Pero, es la manera visual de presentar la historia, lo que la hace una buena película. Recurrir a la narración cruzada, es habitual, casi un género en sí mismo. Tenemos grandes ejemplos: “Vidas cruzadas”, (1993) de Robert Altman, o “Grand Canyon” (1990), de Lawrence Kasdan. Creemos que éste director ha tomado nota de sus maestros, aportando sutiles mejoras.
En cuanto al reparto, una magnífica Brenda Bleythn, ganadora del premio de la Academia de Hollywood por “Secretos y Mentiras” (Mike Leigh, 1996). Esta actriz, atrapa en la pantalla. Asombrosa, en un papel casi perfecto. Hace creíble cómo una inglesa cerrada, de provincias, descubre que existe mestizaje cultural en su país. Sotigue Kouyate, se coloca a la altura de su compañera de reparto, más contenido, preciso y sereno, con una mirada hipnótica, compensando algún “exceso” de Bleythn. Al principio, una antagónica propuesta, que parece imposible “cruzar” en el camino.
Atención especial a la música de Armand Amar, habitual de Costa Gavras (“Amen”, 2000), y últimamente del propio Bouchareb. Una música, heredera de Michael Nyman, contiene influencias espirituales y toques étnicos, que envuelven y arropan las secuencias.
Interesante película, quizá lo mejor de este verano, en la que afloran los sentimientos, sin llegar a la lágrima fácil, al melodrama simplón. Un film con un metraje mínimo. Esta cualidad sirve para que la trama no se desvanezca, logrando así la suficiente intensidad que hace posible el seguimiento de la historia. Realizada a partir de un guión sencillo, que no precisa de complejidad, parece una historia real que pudo acontecer en esos días.

jueves, 15 de julio de 2010

Air Doll

Air Doll (Kûki ningyô, 2009)

Duración: 125 min. Director: Hirokazu Koreeda. Guión: Hirokazu Koreeda. (Historia: Yoshiie Goda). Música: World's End Girlfriend. Fotografía: Pin Bing Lee. Reparto: Arata, Du-na Bae, Sumiko Fuji, Mari Hoshino, Itsuji Itao.
Una muñeca hinchable, de tamaño natural, vive en un modesto piso de Tokio. No habla, ni se mueve. Pero es la única compañera de su amo, un hombre de mediana edad. Él, le habla, la baña, y le hace el amor cada día cuando vuelve del trabajo. La rutina diaria se rompe cuando la fantasía se hace realidad. De pronto, Nozomi cobra vida, y adquiere alma. Acaba de nacer y no entiende lo qué ocurre a su alrededor, aunque se da cuenta de que existe un mundo, esperando  ser explorado más allá de las paredes del piso. Con el tiempo se atreve a salir al mundo exterior, y se siente fascinada por todo lo que ve. Conoce a muchas personas de todo tipo, pero ninguna es capaz de explicarle lo que significa "estar viva". Un día, la muñeca entra en un videoclub y su mundo cambia para siempre. Conoce a Junichi, el vendedor, del que se enamora inmediatamente.
Hirokazu Koreeda, (“Caminando”, de 2008), posee la consideración de ser el sucesor de uno de los mejores directores japoneses, Yasujiro Ozu, (“Cuentos de Tokio”, de 1953). El director ha tratado en sus películas las emociones humanas, las relaciones, y la familia.
En primer lugar, deberíamos recodar un precedente fílmico de muñecas hinchables, que pasó desapercibido: “Lars and the Real Girl”, de Craig Gillespie,  en 2008.
 “Air Doll”, plantea algo que Carlo Collodi, con su magnífico relato Pinocho, (Pinocchio), hizo algo mágico: Convertir un muñeco en un ser humano, perdido e inocente. Igual ocurre con esta muñeca hinchable, que, convertida en mujer de carne y hueso, descubre un mundo nuevo, una sociedad, una ciudad y el amor. El director desata lirismo y poesía, por encima de la propia historia, silencios que atrapan y aportan mucho más que baldíos diálogos. Una magnífica dirección, sutilmente creada, con una gran carga sensorial. Parece que podamos sentir y apreciar cada uno de los fotogramas, apreciar las fragancias y dilatar nuestras pupilas ante el colorido visual. Por supuesto, una parte de este logro, es la dirección de fotografía ejecutada por Pin Bing Lee,  (“El Maestro de marionetas”, Hsiao-hsien Hou, 1993), habitual del cine francés y japonés.
En el reparto, excelente caracterización de Du-na Bae, como el juguete sexual que cobra vida, en un papel muy apetecible para cualquier actriz, al que dota de personalidad y credibilidad, con sus miedos, soledad y temor a la muerte. Además, los ojos de Nozomi, se convierten en los nuestros, hipnotizados por todo lo que le sorprende a ella, y nos sorprenderá todo lo que visualiza, sobre todo, cuando el surrealismo se desata.
Un ensayo sobre la condición humana, con la que descubrir qué significa “estar vivo”, un significado que conlleva alegría, y una parte de dolor, sufrimiento y soledad. Un cuento de hadas moderno, muy recomendable.

jueves, 8 de julio de 2010

Teniente corrupto

Teniente corrupto (Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans), 2009.

Duración: 121 min. Director: Werner Herzog. Guión: William M. Finkelstein (Remake: Abel Ferrara, Zoë Lund, Victor Argo, Paul Calderon). Música: Mark Isham. Fotografía: Peter Zeitlinger. Reparto: Nicolas Cage, Eva Mendes, Val Kilmer, Xzibit, Shea Wigham, Fairuza Balk, Katie Chonacas, Brad Dourif, Jennifer Coolidge, Michael Shannon, Shawn Hatosy, Irma P. Hall, Vondie Curtis-Hall, Tom Bower.
Terence McDonagh, (Nicholas Cage) es un sargento de la policía, poco convencional, que ha ascendido a teniente, a la vez que le recibe una condecoración. Adicto al juego, y a las drogas, se encuentra investigando el asesinato de cinco inmigrantes senegaleses en la Nueva Orleans, posterior al Katrina. Drogas, extorsión, sobornos, proxenetas y ajustes de cuentas son los ingredientes de esta película. Y una relación que mantiene el protagonista con una complicada y guapa mujer (Eva Mendes).
“Teniente corrupto” es el remake de un film de 1992, dirigido por Abel Ferrara, y protagonizado por Harvey Keitel, en uno de sus grandes papeles. La versión de Ferrara, con mismo planteamiento inicial, pudiera parecer más cruda, con poca delicadeza, y no apta para todas las sensibilidades y públicos. El director Werner Herzog, (“Lecciones en la oscuridad”, 1992), apuesta en su película por dulcificar un poco la historia, pero con cierta medida. Herzog plantea la decadencia moral en la que una persona puede sucumbir, penetrar y degenerarse, con una ausencia total de ética. La carga moral que conlleva la película puede ser menos reprobable, que las escenas violentas, o con alto contenido sexual. Pero la falta de moral puede ser más dañina para todos los públicos, aunque no lo parezca. Werner Herzog dirige con rigurosidad, aguantando al teniente McDonagh, prácticamente en la totalidad del metraje, con un catálogo de planos y recursos muy numeroso.
Nicolas Cage, que parece encontrarse en racha, ha recuperado, como ya comentáramos en “Kick-Ass”, su línea correcta de trabajo. O pudiéramos pensar, que ha encontrado directores que quieran reciclarlo, y posicionarlo, otra vez como un gran actor. Después de contemplar a Cage, no podemos pensar en otro posible actor para este film, ha sido una verdadera maravilla su interpretación: Tics, gestos, comportamientos alocados, y casi, esquizoides, y con unas miradas que aguantan la cámara en todo momento. Un papel insólito para este actor. Encarna y representa todo lo que un policía no debe ser, un antihéroe, al que se le llega a tener cariño, y con el que podemos identificarnos, a pesar de su abandono físico y moral.
Eva Mendes, correcta, cumpliendo con el papel asignado. En algunos momentos, algo plana, pero la complejidad del personaje, y con la presencia de Cage, es difícil brillar.
Una gran película, que a pesar de su similitud con la de Ferrara, no desmerece lo más mínimo. Un alarde de bajos fondos, decadencia y pesimismo, con un trasfondo policial que une perfectamente la trama. Sin olvidar los “toques” surrealistas del director, en los que hace dudar, si verdaderamente está ocurriendo, o es producto de la mente del protagonista. Bajada a los infernos y espíritu de supervivencia autodestructiva. Imprescindible, una gran película, que bien pudiera demostrar que se pueden hacer versiones de películas, y añadir matices insospechados.

jueves, 1 de julio de 2010

Kick-Ass

Kick-Ass (2010)

Duración: 117 min. Director: Matthew Vaughn. Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn (Cómic: Mark Millar). Música: Ilan Eshkeri, Henry Jackman, John Murphy, Marius De Vries. Fotografía: Ben Davis. Reparto: Aaron Johnson, Nicolas Cage, Mark Strong, Christopher Mintz-Plasse, Chloe Moretz, Elizabeth McGovern
‘Kick-Ass’, (film no apto para menores), gira en torno a Dave Lizewski, (Aaron Johnson), un estudiante de instituto que pasa desapercibido por todos, y  aficionado a los cómics. De ellos, extrae un día, la idea de convertirse en un superhéroe. No posee superpoderes, no ha tenido un duro entrenamiento, y ni siquiera le impulsa una significativa razón para ello. Pero, la vida de Dave cambiará para siempre cuando se encuentre con un par de locos vigilantes:
la terremoto Hit Girl, (Chloë Moretz), y su padre, Big Daddy, (Nicolas Cage). Una amistad aflorará con otro joven luchador contra el crimen, Red Mist, (Christopher Mintz-Plasse).
Y cuando todos se tengan que enfrentar al jefe de la mafia local, Frank D'Amico, (Mark Strong), sus alianzas y sus verdaderas habilidades serán puestas a prueba.
Aunque parezca mentira, estamos ante un superhéroe, del que no sabemos nada, desconocemos todo, salvo aquellos aficionados al cómic, muy aficionados, que sí tendrán alguna referencia de este justiciero.
Es digno en estos tiempos atreverse con lo desconocido. Estábamos acostumbrados a un prototipo de héroe, y a unas reglas, “unos poderes que conllevan una responsabilidad”.
Nada, ni poderes, ni responsabilidad.
Esa es la gracia de esta película divertida, gamberra y desafiante del propio género.
El director, Matthew Vaughn, (“Stardust”, 2007, sin pena, ni gloria...), aporta acidez, violencia, sangre y una dosis de adrenalina, con un sutil toque de cinefilia.
En su día, "Starship Troopers", de Paul Verhoeven, supuso un ataque al género de ciencia ficción, siendo hoy una película de culto, para muchos. “Kick-Ass”, es eso y mucho más, para el género de héroes y villanos.
El director homenajea el mundo de los cómics, y toda la parafernalia “freak”, (término empleado desde que en 1931, Tod Browning, mostrara lo anómalo, como normalidad).
El reparto, sin palabras. Un Nicolas Cage que vuelve a estar en su sitio, recuperando peldaños, oficio y credibilidad, sin la habitual cara de “empanado” y bobalicón, que tanto gustaba a algunos directores. 
 Otro gran papel pertenece a Chloë Moretz, por no decir que es la dueña de la película. Un heroína no convencional, pero que nos atrapa con su vocabulario al estilo de “Harry el sucio”, y una violencia entre Charles Bronson, y Chuck Norris.
Aaron Johnson, el protagonista, quizá un poco desapercibido ante sus compañeros de reparto, sabe salir airoso con sencillez y tablas.
Un secundario de lujo, Mark Strong, digno de mención, disfrutando de su papel. Se nota que se ha divertido interpretando al jefe de los villanos.
En definitiva, una película para ir a la sala del cine sin prejuicios, liberándonos de la carga que supone un gran catálogo fílmico de superhéroes: Batman, Spiderman, Ironman, etc…
Reírse de los tópicos, es lo más inteligente, a la par que arriesgado.
“Kick-Ass” pretende liberar el género de sus ataduras morales y visuales, y no perder entretenimiento.

jueves, 17 de junio de 2010

El retrato de Dorian Gray

El retrato de Dorian Gray (Dorian Gray, 2009)

Duración: 112 min. Director: Oliver Parker. Guión: Toby Finlay (Novela: Oscar Wilde). Música: Charlie Mole. Fotografía: Roger Pratt. Reparto: Ben Barnes, Colin Firth, Rebecca Hall, Rachel Hurd-Wood, Ben Chaplin, Emilia Fox, Caroline Goodall, Fiona Shaw, Maryam d'Abo, Douglas Henshall, Michael Culkin, Johnny Harris.

Dorian Gray, (Ben Barnes), es un atractivo aristócrata, que, habiendo heredado una fortuna, regresa a su Londres natal tras pasar la adolescencia aislado en el campo. Abrumado por la vida nocturna londinense, Dorian, se sumerge en ella de la mano de Lord Henry Wottom (Colin Firth), quien le muestra los lugares más recónditos y peculiares de la capital inglesa. Allí, pronto quedará seducido por el estilo de vida decadente de Wotton, ajeno a toda moral, al tiempo que comienza a obsesionarse con alcanzar la eterna juventud. Un retrato suyo pintado por un amigo , el artista Basil Hallward, (Ben Chaplin), se convertirá en un recordatorio palpable de sus graves faltas, con el paso del tiempo. A diferencia del resto de los mortales, el apuesto Dorian, permanece impasible al sucederse de los años y es el retrato, en cambio, el que envejece y asume su degradación física y moral…

Estamos ante la revisión de un clásico de la literatura, escrito por Óscar Wilde. En 1945, se realizó una excelente adaptación, en blanco y negro, con un pequeño toque de color al final de la misma, dirigida por Albert Lewin, ganadora de un premio de Hollywood, a la mejor fotografía.

El director, Oliver Parker, (“La importancia de llamarse Ernesto”, 2002), suele hacer uso de obras literarias como base para sus películas, y, en este caso, repite con Wilde. Entendemos que convierte el relato original, lleno de oscuridades, sombras, y un perfil psicológico, turbio y ególatra, en un cuento, que lo simplifica, con monstruos y fantasmas. Convierte las insinuaciones, en obviedades, en las que el sexo y las drogas forman parte de la vida del protagonista. El director ha contado con un buen guionista, que ha desaprovechado, Toby Finlay.

Se ha quedado fuera el tono filosófico, la trascendencia de la eternidad, y la sutileza, con un lenguaje excesivamente explícito, casi insultante, carece de matices, de sensibilidad, y apenas algún atisbo de verdadera reflexión.

El reparto, muy dudoso. Por una parte, el joven Ben Barnes, atractivo, aniñado, pero sin asomo de la malicia, personalidad, ni dobles intenciones que se requerían para esta historia. Sin embargo, el cínico Lord Henry Wotton, está deliciosamente interpretado por Colin Firth, (“La Joven de la Perla”, Peter Webber, del 2003).

Con todo, ha dotado a la película de un buen retrato de la época victoriana, aunque los intentos de oscilar entre el miedo, y el terror son más desafortunados.

Sin tener en cuenta los cambios drásticos, muy marcados en el final, personajes que no vienen a cuento, y otros tantos elementos que no son de la magnífica obra del genial Oscar Wilde.

Una película bastante correcta, apta para desconocedores del relato, entretenida, con una buena banda sonora, y con un cierto, o mejor, incierto, tratamiento teatral, en algunas ocasiones.

jueves, 10 de junio de 2010

Sexo en Nueva York 2


Sexo en Nueva York 2 (Sex and the City 2, 2010)
Duración: 146 min. Director: Michael Patrick King. Guión: Michael Patrick King. Música: Varios. Fotografía: John Thomas. Reparto: Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis, Cynthia Nixon, Chris Noth, David Eigenberg, Evan Handler, Jason Lewis, Mario Cantone, Willie Garson, Miley Cyrus, Penélope Cruz, Max Ryan, Liza Minnelli, Gilles Marini.
Opulencia, trajes de Chanel y Dior... Todo gira en torno a la vida de recién casados de Carrie y Big (Chris Noth). Ellos, envueltos en un principio de rutina marital, ven como surgen esporádicas tentaciones, que pueden, ocasionalmente, arruinar su matrimonio. Charlotte, con dos niñas, va “apañándose” como mamá. Miranda cambia de carrera tras no soportar a su jefe, y Samantha propondrá un viaje a un exótico país.
Existe la creencia de que se puede hacer una película de una serie de televisión, y no perder la esencia. También, la industria del cine, considera que abusando del espectador, tiene licencia para una segunda parte. En cine, existe un dicho, “segundas partes, no son buenas”, salvo excepciones. Si existe una secuela, ante tanto atrevimiento, debe existir a la vez, un guión sólido que la justifique, que avale ese trabajo. En este caso, un escaparate de “modelitos”, y un “spot” publicitario, del país visitado por las protagonistas. Asistimos a una especie de maratón, con más de dos horas de inacabable despilfarro, y un "glamour" que roza lo hortera. Los problemas de estas mujeres, no lo son. En tiempos, podría parecer divertido contemplar a lo más selecto de New York, hoy, simplemente, es ridículo.
El director Michael Patrick King, ha explotado y exprimido al máximo este producto, antes serie de TV. Ha realizado un capítulo largo, que no va al grano, que se pierde, no sabe cómo arrancar, y cuando lo ha hecho, no termina de sacarle el jugo a estas cuatro neoyorkinas. Sin embargo, tiene mérito alargar y extender una idea obsoleta, que se basaba en romper tabúes: Mujeres hablando de sexo, sin tapujos, con libertad. Hoy, se suponen ampliamente superados estos complejos.
En el reparto, Sarah Jessica Parker (Carrie), con unos primeros planos que no disimulan su perfil nasal irregular. No está, ni mucho menos, como en las seis temporadas de la serie. No convence. Es más, llega a ser insoportable su neurosis, agobios personales, sin sentido e insignificantes, infantil y caprichosa. El papel de Samantha, Kim Cattrall, quizá brilla más, pero sus excesos sexuales, otrora irónicos e insinuados, ahora se convierten en “burradas” vulgares, en una falta de finura. Kristin Davis y Cynthia Nixon, ciertamente planas, salvo algún momento en el que asoma un ligero movimiento en la comisura de los labios, parecida a una sonrisa. Además, la aparición de Liza Minnelli y Penélope Cruz... (!).
Quizás es una película de mujeres..., y para mujeres... Quizás, al ser los únicos representantes del género masculino en la sala, no comprendiéramos algunas situaciones. Pero el sector femenino, a la salida del cine, tampoco estaba muy convencido del resultado de esta segunda parte. Las comedias ligeras, por regla general, no suelen pasar de los 90 minutos, dado que la trama se pierde y diluye, como en este caso, por el exceso de metraje.

jueves, 3 de junio de 2010

Two Lovers

Two Lovers (2008)

Duración: 100 min. Director: James Gray. Guión: James Gray, Ric Menello. Música: Varios. Fotografía: Joaquín Baca-Asay. Reparto: Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow, Vinessa Shaw, Isabella Rossellini, Elias Koteas, Moni Moshonov.

Todo comienza en Brooklyn, donde Leonard, un joven con problemas emocionales, vuelve al hogar de su infancia, para reponerse, tras un intento de suicidio, de su última recaída.

Mientras trata de recuperarse, bajo la atenta mirada de sus preocupados padres, dos mujeres entrarán en su vida. Michelle, una bella y sensual vecina, con un halo de misterio que parece no encajar en el aburrido barrio donde vive Leonard, y la encantadora y sencilla Sandra, hija del nuevo socio de su padre. El amor de Leonard se debatirá entre la complicada y emotiva Michelle, y Sandra, la chica perfecta a ojos de su familia.

El director James Gray, quien se está forjando una sólida carrera cinematográfica, (“La noche es nuestra”, 2007), aborda una historia melodramática, con lirismo, pero rebosante de emoción. Un film que podría parecer romántico, y que, aparentemente se muestra amable, esconde un lado oscuro. Gray demuestra habilidad para cambiar de registro, como en este caso, pero se nota su fino estilo para relatar, con maestría y con una buena dirección de los actores, mostrando a un tiempo, cercanía y profundidad.

La puesta en escena denota melancolía, y un cierto ambiente desangelado, con tratamiento sugerente.

Película brillante, con un guión que firma el propio director, junto con un colaborador, Ric Menello, que se estrena con él en un film de altura.

Gray bien podría convertirse en un nuevo Coppola, si mejorara ciertos aspectos de la dirección, que parece que todavía se le van de las manos.

Salvando las distancias, recuerda a “Closer”, (2004), de Mike Nichols, con un planteamiento parecido: Amor, desamor, deseo, complacencia y amargura.

Joaquin Phoenix, (“Gladiator”, 2000, Ridley Scott), desarrolla un trabajo soberbio. Por fin un protagonista que lo es de verdad, que atrapa, engancha y es creíble. Una interpretación que transmite toda la desesperación, la incertidumbre, el desasosiego y la tristeza que requiere la historia.

Gwyneth Paltrow, belleza e inseguridad, en un extraordinario papel, que compensa otros títulos no tan acertados. Vinessa Shaw, está muy a la altura de las circunstancias.

Algo difícil con la gran presencia de Phoenix, y a pesar de poseer el papel más comprometido de toda la trama.

Amor y desidia, melancolía perpetua, desolación más difícil de asumir que las propias lágrimas.

Como Pablo Neruda decía: “Es tan corto el amor, y tan largo el olvido...”

Excepcional película: Unos actores que se desbordan en la pantalla, y, al final, un regusto amargo, que nos deja su huella, más allá de la la salida del cine.

jueves, 27 de mayo de 2010

Robin Hood

Robin Hood (2010)

Duración: 140 min. Director: Ridley Scott. Guión: Brian Helgeland (Historia: Brian Helgeland, Ethan Reiff, Cyrus Voris). Música: Marc Streitenfeld. Fotografía: John Mathieson. Reparto: Russell Crowe, Cate Blanchett, William Hurt, Max von Sydow, Mark Strong, Matthew Macfadyen, Danny Huston, Oscar Isaac, Eileen Atkins, Lea Seydoux, Mark Addy, Kevin Durand, Scott Grimes.

Inglaterra, siglo XIII. Robin, al servicio del rey Ricardo, lucha contra las tropas francesas. Cuando el rey muere, se traslada a Nottingham, ciudad gobernada por un “sheriff” corrupto, que exige impuestos desorbitados. Robin se enamorará de lady Marion, la cual desconfía de la verdadera motivación del cruzado de los bosques, quien reúne un grupo de mercenarios, para encabezar una rebelión que alterará el equilibrio del poder, hostigando a los representantes de la corona para corregir las injusticias y la corrupción.

Estamos ante otra película del fenómeno de las “precuelas”, intentar explicar antecedentes y orígenes de un personaje de ficción, con supuesta base histórica. La industria del cine, a falta de buenos guionistas y contadores de historias, recurre constantemente a reelaborar personajes que están muy “trillados”. En el caso de Robin Hood, tenemos múltiples exponentes de adaptación del personaje: “Robin de los bosques”, de Douglas Fairbanks (1922), y la homónima de Michael Curtiz (1938), con Errol Flyn. También hemos contemplado a Robin, como un zorro, gracias a la factoría Disney.

“Robin Hood”, es el nuevo trabajo de Ridley Scott, un director irregular, con grandes películas, (“Blade Runner” de 1982, o “Alien, el octavo pasajero” de 1979), y otras menos brillantes, (“El reino de los cielos” de 2005, o “Un buen año” de 2006).

En este caso, toca declive, dado que este film, aporta escenas de batalla, una trama más o menos dudosa y un refrito histórico. Asistimos a una adaptación de la historia, para mayor gloria de un personaje.

Cuando debería ser lo contrario.

Por otra parte, en este tipo de películas, existe algo así como una necesidad de parar la narración, con secuencias cercanas a un monólogo interior del protagonista, que no terminan de encajar. Con Robin, se ha intentado plasmar una personalidad más oscura que las acostumbradas de “leotardos y pluma en el gorro”. Robin es interpretado por Russell Crowe, quien resulta un poco mayor para representar a un joven aventurero. Como protagonista, Crowe, no brilla lo suficiente, ni transmite fuerza.

Por otro lado, Cate Blanchett, en el papel de Lady Marion, no parece ser la protagonista de las dos entregas de “Elizabeth”, ya que aparece bastante apagada en la pantalla.

Del resto del reparto, destacar las actuaciones de Max Von Sydow; y Oscar Isaac, como el caprichoso y neurótico príncipe Juan que logra un buen nivel.

La banda sonora de Marc Streitenfeld habitual del director, firma una música convencional, pero que funciona.

Para remate, el hecho de que se intente dejar abierta la posibilidad de una segunda parte, para conseguir el máximo rendimiento económico de la producción.

Una película entretenida, en fin, en la que el director ha pretendido atraer público, cuanto más, mejor, antes que ofrecer calidad, y ello resta una considerable fuerza al film.

jueves, 20 de mayo de 2010

Welcome

Welcome

Duración: 110 min. Director: Philippe Lioret. Guión: Philippe Lioret, Emmanuel Courcol, Olivier Adam. Música: Nicola Piovani, Wojciech Kilar, Armand Amar. Fotografía: Laurent Dailland. Reparto: Vincent Lindon, Firat Ayverdi, Audrey Dana, Patrick Ligardes, Thierry Godard, Selim Akgül, Firat Celik, Murat Subasi, Olivier Rabourdin, Yannick Renier, Derya Ayverdi.

2009: Festival de Gijón: Premio: Mejor guión.



Un joven de 17 años, procedente del kurdistán iraní, intenta llegar a Inglaterra. En su caso, no por la esperanza de una vida mejor, sino por reunirse con su novia, recién emigrada a Londres. Su camino se detiene en Francia, donde no consigue cruzar el Canal de la Mancha, y contempla la otra orilla desde Calais. El joven decide cruzar el canal a nado.

34 kilómetros, y más de 5 horas de aguas gélidas y fuertes corrientes. Para cumplir su objetivo, comienza por aprender a nadar en una piscina municipal. Allí conoce a Simón, un campeón olímpico dedicado a la enseñanza de la natación. Simón posee sus propios problemas, un proceso de divorcio, y la soledad. Simón ayudará al joven, arriesgándolo todo, entendiendo que él ha perdido a su mujer, sin hacer lo suficiente, y viendo cómo un joven daría su vida por reencontrarse con su amada.

Esta historia, con tintes dramáticos, aborda la temática de la inmigración desde una perspectiva diferente. No es la búsqueda de “la tierra prometida”, de la esperanza de una vida mejor, o de los sueños de triunfo que tantas películas han tratado, con la misma problemática social.

Algo más sobrevuela en la narración: El amor y la soledad. Soledad, del que sí vive en Europa y ha perdido su pareja; y amor, de aquel que, llegando como puede a occidente, quiere compartir una vida con la persona que ama. En el film, contemplamos, casi en segundo plano, toda la realidad de la inmigración: En forma de represión, intransigencia, intolerancia, y en muchos casos, la indiferencia sobre este hecho. Una combinación de emociones, trasfondo social, con tono intimista, para relatar la búsqueda de la felicidad.

El director Philippe Lioret, (“Tombés du ciel” de 1993), realiza un buena pelúcula, apoyado en un sólido montaje, dado que su metraje no pierde intensidad. Y con una trama simple, mantiene la atención en todo momento. Algún pequeño maniqueísmo en el tratamiento social, más tópicos presentes, pero sin caer en lo puramente “sensiblero”. La fotografía de Laurent Dailland ayuda, en algunas escenas, a una estructura cuasi documental.

Las interpretaciones son excepcionales: Tanto en el caso del joven kurdo, Firat Ayverdi, comedido y convincente, con una expresión mitad miedosa, mitad de atrevimiento, como en el de Vincent Lindon, (Simón), actor veterano del cine francés, que realiza un papel maravilloso, alzándose conforme pasan los minutos.

La inmigración puede regularse burocráticamente, en cambio la migración como concepto, supera lo político, dado que el impulso humano de subsistencia, desborda cualquier estructura o ideología. Una muy buena producción francesa, heredera de la Nouvelle Vage, y de los propósitos de “Dogma 95”, demostrando que no se necesitan grandes medios, ni complicadas tramas, para “enganchar” al espectador, y agitar su conciencia.

jueves, 13 de mayo de 2010

Soul Kitchen

Soul Kitchen (2009)

Duración: 99 min. Director: Fatih Akin. Guión: Fatih Akin, Adam Bousdoukos. Música: Varios. Fotografía: Rainer Klausmann. Reparto: Adam Bousdoukos, Moritz Bleibtreu, Birol Ünel, Anna Bederke, Pheline Roggan, Lukas Gregorowicz, Dorka Gryllus, Wotan Wilke Möhring, Demir Gökgöl, Monica Bleibtreu, Marc Hosemann, Cem Akin, Catrin Striebeck, Jan Fedder, Ugur Yücel, Philipp Baltus, Udo Kier.

Zinos, un inmigrante de origen griego, es el dueño de un restaurante en Hamburgo, frecuentado, por todo tipo de personajes extraños, más receptivos a la comida basura que a los suculentos platos que va a ofrecer el Soul Kitchen.

Todo cambia, y se transforma. La novia de Zinos, Nadine, se ha mudado a Shanghai.

Un nuevo cocinero se hace cargo de la cocina. El hermano de Zinos acaba de salir de la cárcel. Y unos especuladores acechan, pretendiendo hacerse con el negocio para construir viviendas.

El director Fatih Akin, (“Contra la pared”, 2004), exponente del cine social y multicultural europeo, harto de tragedias y dramas sociales, cambia de registro para ofrecer una comedia.

Pero, por el camino, no pierde toda su mirada crítica. Sigue aportando situaciones y personajes que conoce, que le son cotidianos.

W. Allen afirma que la comedia, es igual a la suma de tragedia más tiempo. En el caso de Akin, el tiempo lo cambia por retorcimiento, tragedia torcida para provocar la risa.

Personajes perdedores y antihéroes, pululan por el restaurante, con su villano estereotipado.

Si Allen tiene Manhattan, Akin tiene Hamburgo, su ciudad natal, que retrata en los films, aunque, en este caso, la crudeza y la sordidez, sólo se presentan en segundo plano.

En el reparto, incondicionales del director. En primer lugar, Adam Bousdoukos, co-guionista, junto a Akin, de esta película, en el papel de Zinos, llevando el peso de la historia. Todo funciona gracias a su interpretación, ya que es la única interpretación que hace de amalgama, que sirve de engranaje con el resto.

Hacemos mención especial del hermano ludópata y DJ, de Zinos, Moritz Bleibtreu, en un papel divertido, realizado con precisión y credibilidad, que altera los tópicos.

Los demás, sirven para construir la comedia, sin más mérito.

Si bien, no precisamos de muchas referencias para poder comparar con otras interpretaciones, dado que son actores desconocidos, fuera del cine alemán o francés: Pheline Roggan, como novia del protagonista; Birol Ünel, como el brillante y antisocial cocinero, que recuerda a otro cocinero peculiar de la serie de T.V. “Doctor en Alaska”.

Conflictos personales, enredos y gags, para una comedia coral simpática y positiva, que enseña a superar adversidades, a distinguir el auténtico camino, cuando todo parece acontecer negativamente.

Una historia que se sustenta con una idea del propio Fatih Akin: Sin alimento, morimos, y sin música igualmente podemos morir..., sobre todo si no conseguimos alimentar el espíritu...

miércoles, 5 de mayo de 2010

En el límite del amor

En el límite del amor (The Edge of Love, 2008)

Duración: 110 min. Director: John Maybury. Guión: Sharman Macdonald . Música: Angelo Badalamenti. Fotografía: Jonathan Freeman. Reparto: Keira Knightley, Sienna Miller, Matthew Rhys, Cillian Murphy, Camilla Rutherford.

La película nos acerca la figura del poeta Dylan Thomas, una de las figuras más importantes de la literatura inglesa de la primera mitad del siglo XX.

No es un biotopic, (película biográfica), sino más bien, se ha utilizado la figura de Dylan, como pretexto, para un film que se centra en la relación a cuatro bandas que mantuvo el poeta con su mujer, con una amiga de la infancia, Vera, y con el marido de ésta.

Vera Phillips y Dylan Thomas, pareja en la adolescencia, se reencuentran diez años después, en Londres, durante la II Guerra Mundial. La magia renace entre los dos, pero Dylan ya está casado con la alegre y aventurera Caitlin.

A pesar de que las dos mujeres aman al mismo hombre, se hacen amigas y cómplices. Vera acaba casándose con William, y mientras él combate fuera del país, ella decide regresar a su Gales natal con sus amigos, y allí la batalla entre su corazón y su cabeza se intensifica.

Empieza a ser preocupante que las películas lleguen con dos años de retraso a las pantallas, no sabemos si es bueno, o malo.

Así pues, con retraso, aparece “En el límite del amor”, película dirigida por John Maybury, (“The Jacket”, de 2005), más conocido por realizar el mítico videoclip de Sinnead O´Connor: “Nothing compares to you”.

Al director se le ha ido un poco la mano con el metraje, sin embargo, los últimos 15 minutos salvan bastante este trabajo.

Maybury, no domina las sutilezas, todo acontece con previsibilidad. Aunque sí la técnica,no cabe duda; pero se aproxima demasiado a una serie de televisión, no puede eludir ese tono.

La guionista, Sharman Macdonald, curiosamente, madre de Keira Knightley, no se da cuenta de que un guión de cine, no es una obra de teatro, y que no se puede insertar frases poéticas sin venir a cuento, o intentando dar un toque lírico, que no se acopla bien con lo visual.

Por otra parte, el guión está basado en la verdadera historia de los abuelos de la productora Rebekah Gilbertson, los auténticos Vera y William.

El reparto tiene unas buenas interpretaciones. En el caso de Sienna Miller, excelente, una de sus mejores. Keira Knightley, muy convincente, y mantiene una buena química con su compañera de reparto.

En cuanto a los elementos masculinos, a nuestro parecer, no están a la altura,

Cillian Murphy no desempeña un papel muy honroso, precisamente. Y Matthew Rhys, (Dylan), se salva por la mínima.

Jonathan Freeman aporta su toque personal en la fotografía, acertando plenamente.

Y una mención especial a la música, realizada por el gran Angelo Badalamenti, del que seguramente todos recordaremos la música de “Twin Peaks”.

Recomendable en su justa medida, y siempre es mejor ver esta película, que los innumerables y adocenados films de violencia gratuita, de los cuales siempre está llena la cartelera...

miércoles, 28 de abril de 2010

Jardines de piedra


Jardines de piedra (Gardens of Stone, 1987).

Duración: 111 min. Director: Francis Ford Coppola. Guión: Ronald Bass (Novela: Nicholas Proffitt). Música: Carmine Coppola. Fotografía: Jordan Cronenweth. Reparto: James Caan, Anjelica Huston, James Earl Jones, D.B. Sweeney, Dean Stockwell, M. Stuart Masterson, Dick Anthony Williams.
Cementerio Nacional de Arlington, colinas sembradas de lápidas de mármol: “Jardines de piedra”. La guerra de Vietnam es muy diferente desde esta retaguardia americana, para los familiares y soldados, aquellos que forman la imagen soñada del gran héroe americano, los hombres que preservan el ritual ceremonial, y la tradición.
El sargento Clell Hazard es un veterano del combate, que entrena a los mejores reclutas para la Vieja Guardia. Atrapado en un mundo donde el éxito se mide por la precisión de la marcha y la exactitud del saludo, el frustrado Hazard ve renacer su propósito con la presencia del soldado Jackie Willow, un joven recluta idealista para quien el significado de la guerra consiste en estar en el frente, y no en la retaguardia.
Hazard sabe, sin embargo, que esta guerra no se parece a ninguna otra. Sabe que en esa guerra no hay frentes, ni siquiera es una guerra. No hay nada que ganar, ni manera alguna de ganarlo.
Coppola, (“El padrino” 1972, “Apocalypse Now” 1979), dirige esta película, que pasó desapercibida en taquilla, pero que ha ido ganando adeptos con los años. Una historia en la que todo gira en torno a la guerra, sin una sola escena bélica, salvo las que nos proporciona la TV. Un alegato del honor, y la profesionalidad del ejército. Una visión de la guerra desde los despachos y desde aquellos que viven la cara más amarga de una contienda, enterrar a sus muertos, con el dolor presente de las familias y compañeros. Dirigida con sobriedad y elegancia, con una melancolía palpable, quizá con desencanto. No en vano, Coppola perdió a su propio hijo mientras rodaba el film.
El reparto funciona correctamente, con algún elemento que desentona. James Caan (Hazard) realiza uno de sus mejores papeles, muestra a un personaje que al hablar de Vietnam, le pueden más las emociones que sus ideas políticas. Dean Stockwell en el papel del joven Willow, algo sobreactuado, pero tiene momentos brillantes. El Sgto. Mayor Gody Nelson interpretado por James Earl Jones, sencillamente genial, el contrapunto al otro sargento, con sentido del humor y que aporta algunos de los mejores momentos de la película. Angelica Huston, tiene un papel difícil, con altibajos de calidad.
Una película en la que se contraponen, por un lado, el idealismo del que está dispuesto a morir por su país, sin saber o preguntar la razón de combatir en un país lejano, y por otro, los veteranos que se oponen a una guerra desde dentro, pero que exteriormente defienden su tradición y valores, siendo el ejército su casa y su vida.
Recomendamos su visionado, dado que posiblemente no exista otro film que narre tan hábilmente una guerra, sin ella, y mostrando las fisuras internas de una institución.

viernes, 23 de abril de 2010

Alice in Wonderland


Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 2010)

Duración: 108 min. Director: Tim Burton. Guión: Linda Woolverton (Novela: Lewis Carroll). Música: Danny Elfman. Fotografía: Dariusz Wolski. Reparto: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Crispin Glover, Matt Lucas, Marton Csokas, Jemma Powell, John Hopkins, Eleanor Gecks, Eleanor Tomlinson.



Alicia, una joven de 19 años, asiste a una fiesta en una mansión victoriana, donde descubre que está a punto de recibir una propuesta de matrimonio.

Alicia huye de allí, corriendo tras un conejo blanco. Entra en un agujero, acabando en el país de las Maravillas, lugar que visitó hace 10 años, pero que ya no recuerda.

El país de las Maravillas está dominado por la malvada Reina Roja. Las criaturas del submundo han esperado a Alicia para revelarse.



La película está basada en los dos libros de Lewis Carroll, ambientada diez años después de los eventos contados en los mismos.

En esta nueva versión, se ha trastocado la esencia de Carroll.

Y lo tenía fácil, dado que existe numerosa filmografía sobre Alicia, por ejemplo la clásica de animación: “Alice in Wonderland”, 1951, de Clyde Geronimi.



Tim Burton, (“Big Fish”, 2003) declaró que quería realizar una versión que no se viera obligada a respetar los libros. Pero de allí, a revolver, y casi no reconocer la historia original, hay una gran diferencia. Se aprecia el estilo de Burton, sus personajes extraños, una gran ambientación, sin embargo, lo que no se reconoce es la propia historia.

Creemos que ha hecho muchas concesiones al estilo Disney; se ha perdido la oscuridad tenebrosa tan propia del cineasta, y algo clave: el sentido del humor.



El país de las maravillas, debería ser mundo de pensamientos, ideas e ingenio, una tierra donde lo imposible es real, y donde lo absurdo es inteligente. Pero este film, convencional, pierde todo el sentido convirtiéndose en deudor de mil y un filmes recientes de fantasía.



En cuanto al reparto, destacamos a Helena Bonham Carter, como la Reina Roja, quizá la única interpretación y personaje que está en su sitio.

Mia Wasikowska, en el papel de Alicia, correcta, pero no llega a cautivar al espectador.

Suponemos, que el guión consideró la participación de Johnny Depp para interpretar al “Sombrerero”, dada la importancia y protagonismo que se le ha dado, en un papel repetitivo y sobreactuado.

Lo lamentable, es que sean los personajes animados los más atractivos, como el gato de Cheshire, o los gemelos.

Anne Hathaway, de Reina Blanca, insoportable y repelente, realiza uno de los peores papeles, no sólo de este película, sino de toda su filmografía.

Destacamos la banda sonora de Danny Elfman, habitual de Burton. Se supera creando otra melancólica y oscura composición musical, que envuelve al espectador en todo momento.

Es una pena que Burton dejara de lado la “esencia intelectual” del libro, para dividir el País de las Maravillas en héroes y villanos. Tras veinte adaptaciones de “Alicia”, esta, tampoco es la definitiva.

miércoles, 14 de abril de 2010

El escritor


El escritor (The Ghost Writer, 2010)

Duración: 128 min. Director: Roman Polanski. Guión: Robert Harris, Roman Polanski. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Pawel Edelman. Reparto: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams, Kim Cattrall, Tom Wilkinson, Timothy Hutton, James Belushi, Eli Wallach, Robert Pugh.

La película cuenta cómo un escritor (Ewan McGregor) es contratado como «negro», (escritor fantasma), para redactar la supuesta autobiografía de un ex-Primer Ministro británico (Pierce Brosnan), que se encuentra en EE. UU. La situación no es muy halagüeña, pues su predecesor se acabó “suicidando” por la presión que el libro ejercía sobre él, cerca de la costera residencia donde se alojan el político y su familia.

Estamos ante una obra de cine clásico, un thriller político, que destaca por su artesanía, más que por sus trucos. Gracias al buen hacer de Roman Polanski que, con sus 76 años, sigue ofreciendo películas de calidad, a la vieja usanza.

La película nos muestra una historia simple, en la que el objeto de intriga no es lo más importante, pero es la excusa o Macguffin, elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la historia, pero sin mayor relevancia en sí (término acuñado por Alfred Hitchcock). Al final, el Macguffin no es lo fundamental, sino cómo los personajes han ido destapando la intriga. Puede parecer predecible para los espectadores más iniciados, pero es el envoltorio en el que se desarrolla todo. lo que hace de “El escritor” una película interesante y atractiva. Polanski (“El baile de los vampiros” de 1967, y “El pianista” de 2002), mide con exactitud el ritmo, la intriga y el pulso narrativo, con una estructura literaria; preludio con tintes políticos, un nudo repleto de intriga, y un desenlace que resuelve las incógnitas, que sólo se nos confirman, si hemos permanecido atentos a las señales e indicios que nos han ofrecido.

Como ya hiciera el director en otra de sus obras, se tiende a reproducir el destino de un predecesor (“El quimérico inquilino” 1976), en el papel de un escritor interpretado por Ewan McGregor (“Big Fish”, 2003, de Tim Burton) con bastante credibilidad. Sin embargo, Pierce Brosnan (“El sastre de Panamá”, 2001, de J. Boorman) interpretando al ex primer ministro, con una eterna sonrisa ante las cámaras, actúa por encima de lo necesario, restando realidad al personaje, máxime cuando tenemos en mente al político real que representa.

La música de Alexandre Desplat ensalza las contradicciones de los personajes, las trampas de la historia y los dobles sentidos e ironías que tanto complacen a Polanski.

En definitiva, una película muy recomendable, en la que está presenta “el mal”, el miedo y un tratamiento de la psicología humana muy preciso. Atención a las dos escenas finales, serán consideradas como una joya del cine moderno.

jueves, 8 de abril de 2010

Psicosis


Psicosis (Psycho, 1960)

Duración: 109 minutos. Director: Alfred Hitchcock. Guión: Joseph Stefano (Novela: Robert Bloch). Música: Bernard Herrman. Fotografía: John L. Russell (B&W). Reparto: Anthony Perkins, Janet Leigh, John Gavin, Vera Miles, John McIntire, Martin Balsam, Simon Oakland, Patricia Hitchcock.
Una joven secretaria, tras cometer un robo, se marcha de la ciudad y conduce durante horas, parando para descansar en un pequeño motel de carretera, regentado por un joven llamado Norman. Todo parece normal y tranquilo en el apartado motel y en la casa de al lado en la que viven Norman y su madre pero, mientras está en la ducha, la joven es asesinada salvajemente a cuchilladas.
No, no se ha estrenado esta película. Tampoco se ha hecho ninguna revisión, o nueva versión. Estamos hablando de una de las grandes joyas del cine: “Psicosis” que ha cumplido su 50 aniversario.
A estas alturas no vamos a descubrir las grandes interpretaciones de Anthony Perkins en el papel de Norman Bates, o Janet Leigh, que es asesinada casi al principio de la película.
Alfred Hitchcock rodó esta película con un presupuesto ajustado, y utilizando exteriores de Arizona y los Universal Studios. El rodaje sólo le llevó un par de meses, con una planificación rigurosa y medida. La secuencia más conocida, de la ducha, en la que Bates acuchilla a Marion Crane en la bañera, tras las cortinas, es una muestra de cómo se puede llegar a mostrar un asesinato, un acuchillamiento, sin que el arma homicida llegue a rozar el torso de la actriz. El grandioso montaje, siete días de rodaje y setenta posiciones de cámara, para un resultado de 45 segundos, da muestra de la maestría de este gran director. De obligada lectura, para los amantes de Hitchcock, y del séptimo arte, es la entrevista de Truffaut al director, donde se relatan algunos de los más significados “trucos” o estrategias mentales para engañar a la mente utilizadas por este director.
Es puro Hitchcock, en toda la película, con un suspense y una dosis de intriga que hacen legendarias algunas de sus escenas. Es una película irrepetible, aunque algunos se atrevieron a realizar secuelas, y otros, más osados, hasta un “remake” (“Pyscho”, de Gus Van Sant, 1998).
Creemos que esta película no pierde vigencia, que es todo un manual de cómo comenzar una película, desviar la atención, y acabar viendo otra trama, y otro camino que no era el esperado. Por no decir, que Hitchcock posee la habilidad como director, de no recurrir al susto inesperado, y sí introducir el factor miedo en el espectador. Muchos directores actuales deberían aprender de esta película. Y nosotros disfrutemos del 50 cumpleaños de una gran obra cinematográfica.

jueves, 25 de marzo de 2010

El libro de Eli


El libro de Eli (The Book of Eli, 2010)

Duración: 118 min. Directores: Albert Hughes, Allen Hughes. Guión: Gary Whitta

Música: Atticus Ross. Fotografïa: Don Burgess. Reparto: Denzel Washington, Gary Oldman, Michael Gambon, Mila Kunis, Jennifer Beals, Ray Stevenson, Frances de la Tour, Tom Waits, Lateef Crowder, Chris Browning, Lora Martinez, Luis Bordonada

“El Libro de Eli” nos muestra un futuro no muy lejano, 30 años después de la guerra final. Un hombre solitario camina sobre lo que eran los Estados Unidos. Ciudades vacías, autovías destrozadas, la tierra yerma. Todo a su alrededor denota la catástrofe de la destrucción total. No existe civilización ni ley. Eli busca sólo busca la paz, pero si es desafiado, y su vida corre peligro, sus oponentes cometerán un grave error. No protege su vida, salvaguarda la posibilidad de que haya un futuro en el que vivir. Tiene una misión que cumplir, guiado por la fe, continuar su camino, cumplir el destino que le ha sido designado y salvar a la humanidad.

Estamos ante otra visión desoladora del futuro, que últimamente tanto abunda en nuestras pantallas. Poco atrás quedaron “The Road”, “2012”. Ahora, este intento de imitación de una de las grandes sagas que marcaron este tipo de cuasi género postapocalíptico: “Mad Max”. Con una clara diferencia, la violencia desmedida de Max, era pura supervivencia, sin pretensiones, reproches morales, o tintes religiosos de trasfondo. Este film es el resultado de muchas películas anteriormente realizadas, metidas en una coctelera, y presentadas con un gran elenco de actores y medios, pero con un guión deslavazado, torpe y carente de emoción. Por no mencionar que tiene serias incoherencias en su desarrollo. Se ha presentado esta película como un western de ciencia ficción. Ni lo uno, ni lo otro. Los hermanos Hughes, (“Desde el Infierno”, 2001), no han profundizado en los personajes. Una multitud de escenas reiteratvas, que no aportan nada, con escaso control del ritmo narrativo, y una visualización repetitiva de carreteras y paisajes desolados. Lo más destacable de la película, sin duda, es la fotografía, de Don Burgess, un gran trabajo en el que despliega todos los recursos artísticos para reflejar la destrucción, con claras imitaciones al juego de videoconsola “Fallout 3”, pero mucho más real.

Si hablamos del reparto, éste sí que es desolador. El oscarizado Denzel Washington, debería replantearse su carrera, dado que ser el protagonista, y no quitarse las gafas de sol en más de media película, dice poco de sus dotes como actor. Sin embargo, Gary Oldman, en el papel de villano, nos regala una buena interpretación. Por otra parte, se desaprovecha a Tom Waits, que podría haber dado más juego con sus aportaciones de humor.

Película desacertada en todos sus propósitos, hasta en la justificación de la violencia para salvaguardar la fe, en forma de libro sagrado. Una fe, que ha generado la guerra y la desolación del planeta. Mejor rescatar en DVD la saga de “Mad Max”.

jueves, 18 de marzo de 2010

En tierra hostil


En tierra hostil (The Hurt Locker) 2008 .

Duración: 125 min. Director: Kathryn Bigelow. Guión: Mark Boal. Música: Marco Beltrami, Buck Sanders. Fotografía: Barry Ackroyd. Reparto: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes, David Morse, Christian Camargo, Evangeline Lilly.

PREMIOS 2009: 6 Oscars. 9 nominaciones. 2009: Globos de Oro: 3 nominaciones. 2009: 6 Premios Bafta, incluyendo mejor película, director y guión.

“En tierra hostil” aborda el día a día, de un pelotón estadounidense dedicado a la desactivación de explosivos en Bagdad (Irak). Una unidad de élite de artificieros que sobrevive en un mundo constantemente peligroso, en una ciudad en la que cualquiera puede ser su enemigo, y cualquier objeto es susceptible de pensar que se trata de una bomba. En la unidad, se incorpora al mando, el impredecible, valiente y, no pocas veces, temerario sargento William James. Sus dos subordinados sólo desean salir indemnes de la “guerra”, no quieren heroicidades. A poco más de un mes para terminar su turno de rotación en Irak, valoran seriamente el riesgo que entraña su trabajo.

Esta película bélica, no intenta convencernos de quién es el bueno, o el malo. Algo que, sin duda, se agradece. Está narrada en un estilo documental, directo, en el que la cámara se desenvuelve como un protagonista más. La trama podría parecer simplona, pero, lentamente, sobrevuela el tono meramente descriptivo, para adentrase en las posiciones subjetivas de cada protagonista, los problemas personales de cada uno de ellos, sus temores, miedos y conflictos internos. El guión, firmado por Mark Boal, premiado en los Oscar, no tiene fisuras, salvo las propias de un género recurrente en el cine, que hace previsibles algunas situaciones. Este film, aporta la visión del momento después de una guerra, el tiempo que sucede al conflicto en sí mismo, en el cual son meros “policías” de un territorio. Esa puede ser la innovación y mérito de esta película.



En cuanto a la dirección galardonada de Kathryn Bigelow, diremos que sí, en verdad, se aprecia un toque femenino, en la sutileza de algunos momentos, en los que el lirismo sucede a la más pura crueldad humana, en las que un paisaje, un momento fotográfico para reflexionar, compensa la dureza y desazón de las imágenes dedestrucción u muerte. Los actores, sin ser sobresalientes, encajan muy bien en sus papeles. Desde Jeremy Renner, en el papel protagonista del artificiero temerario, que entiende su labor como cualquier otro trabajo, con la única esperanza de llegar al momento en que desactiva una bomba y puede regresar a su barracón, viviendo el día a día. Hasta Anthony Mackie y Brian Geraghty, a quienes les corresponden papeles más acordes con un pensamiento: “Querer salir de allí cuanto antes”. Uno, responsable, cuidadoso y racional; el otro, temeroso y asustadizo. El trío de actores conforma todos los posibles prototipos de soldados que pudiéramos pensar, y lo reflejan con mucha entidad.



Una merecida ganadora de la última edición de los Oscar, que ha triunfado con premios y galardones, y que en las salas de proyección se ha hecho un hueco sin campañas publicitarias, sólo con la aprobación del público, que ha determinado que una película del 2008 llegue a estrenarse mucho después de ser creada, y que gane adeptos en cada sesión.

jueves, 11 de marzo de 2010

Oscar de Hollywood 2010


Cambios en los Oscar de Hollywood

Kathryn Bielow hace historia, la primera directora que logra un Oscar como cineasta.

Anteriormente, fueron candidatas Lina Wermüller por “Siete bellezas” (1975), Jane Campion, por “El piano” (1993), y Sofía Coppola, por “Lost in traslation” (2003), siendo, ésta última, la que más hubiera merecido el premio de las nominadas. Como dijo Barbra Streisand en la ceremonia: “¡Ya era hora...!”. Podemos pensar, que dada la coincidencia con el “Día Internacional de la mujer”, era un premio con sabor a reivindicación. No es cierto.

“En tierra hostil”, es una justa y merecida ganadora de esta edición de los Oscar. Bielow ha dirigido títulos, con poco acierto: “Le llamaban Bhodi”, o “K-19”. Ninguna de esas películas dignas de mención en su filmografía. “En tierra hostil” se hizo con 6 estatuillas, entre ellas, película, dirección, guión original y montaje. “Avatar”, de la cual ya dijimos que en lo técnico era indudablemente una gran película, no logró hacerse con los premios más importantes, y, lógicamente, logró 3, los de carácter técnico: Fotografía, efectos especiales y dirección artística. Ha sido una lucha entre una superproducción opulenta de 200 millones de dólares, y la sencillez y humildad de una cinta rodada con 10 millones; entre el colorido y tres dimensiones, y un discurso realista sobre la guerra, a pesar de que los soldados destinados en Irak no la vean acertada. Se ha impuesto lo cotidiano, frente a un mundo apabullante de efectos especiales, dirigida por su exmarido, James Cameron. El cine bélico siempre es un clásico en la entrega de premios de los Oscar, desde que “Alas” de William Wellman en 1972 recibiera la primera estatuilla. Como así lo ha sido Christoph Waltz, en el papel del cruel nazi de “Malditos Bastardos” de Q. Tarantino.

Mo´Nique alcanzó la gloria por su papel en “Precious”, algo que señalamos en su momento, al comentar esta película. Como dato curioso, la actriz vistió una indumentaria similar, o casi igual, a la que llevó Hattie McDaniel en el año 1939, cuando recogió su premio por “Lo que el viento se llevó”.

Sorprendente fue el Oscar a Sandra Bullock, por “The Blind Side”, no estrenada siquiera en España. La actriz posee una trayectoria irregular, salpicada de películas taquilleras, pero de poca calidad. Y sin embargo, logra el gran premio; además, cuando ha recibido el antagónico “Razzie”, premio a la peor actriz del año.

Por último, Jeff Bridges, Oscar al mejor actor protagonista. Un premio que parece más un galardón a su carrera, que la recompensa por esta interpretación en “Corazón rebelde”. Pero indudablemente, es un tremendo actor, que refleja fielmente la soledad, el éxito y el fracaso, y los “excesos” de un cantante de country.

No quisiéramos terminar sin mencionar la merecida ganadora en habla no inglesa, “El secreto de sus ojos”, de Juan José Campanella, que se ha impuesto a la supuesta favorita, “La cinta blanca” de Haneke.

Y una decepción..., “Up in the air”, se quedó con las manos vacías, aunque no sea el tipo de película que necesita ser reconocida por estos premios, pero nunca están de más.

La semana que viene, comentaremos la ganadora de esta 82ª edición, “En tierra hostil”, una película de cine bélico, vista desde la perspectiva de una mujer.

jueves, 4 de marzo de 2010

Un hombre soltero


Un hombre soltero (A Single Man, 2009)

Duración: 99 min. Director: Tom Ford. Guión: Tom Ford, David Scearce. Música: Abel Korzeniowski. Fotografía: Eduard Grau. Reparto: Colin Firth, Julianne Moore, Matthew Goode, Ginnifer Goodwin, Nicholas Hoult, Paulette Lamori, Jon Kortajarena.


Festival de Venecia 2009: Copa Volpi Mejor Actor: Colin Firth.

Globos de Oro 2009: 3 nominaciones


Los Ángeles, 1962. Mientras EEUU y Cuba están en el punto álgido de la crisis de los misiles..., George Falconer, (Colin Firth), es un profesor universitario, británico y homosexual que a sus 52 años lucha por encontrarle sentido a la vida, tras la muerte de su compañero sentimental, Jim (Matthew Goode). George rememora el pasado y no consigue ver su futuro, especialmente en un día en el que una serie de sucesos y encuentros lo llevan, en última instancia, a decidir si la vida tiene sentido después de Jim. George recibe consuelo de su amiga más íntima, Charley, (Julianne Moore), una belleza de 48 años, que también lucha con sus propias dudas acerca del futuro. Un joven estudiante, Kenny, (Nicholas Hoult), que está intentando aceptar su auténtica naturaleza, acecha a George porque ve en él a un espíritu afín.

Tom Ford, más conocido en el mundo de la moda por su papel de director creativo de Gucci, debuta en la dirección, y en la adaptación/guión de la novela homónima de Christopher Isherwood. El guión: Exquisito. Nos proporciona un deambular de personajes, perdidos, sin rumbo, con los que nos involucramos fácilmente. Sin embargo, ha introducido pasajes propios, rozando lo onírico y surrealista.

“A Single Man” es la historia de un día decisivo para George, un momento en el que cambia todo, pero desde una visión intimista e introspectiva que Tom Ford dirige con buen gusto, con un sentido visual y estético que transmite melancolía, intensidad, y un cierto regusto de nostalgia.

Colin Firth, (“Mamma Mia!”, 2009), en el papel protagonista, ha logrado brillar como nunca antes hemos visto, un papel que difícilmente repetirá en su carrera: Desde que aparece llorando en la primera escena, podría parecer desmedido en su interpretación, pero nos hace olvidar sus papeles anteriores en comedias ligeras, mostrándose como un verdadero actor.

Su compañera de reparto, la siempre convincente Julianne Moore, (“Magnolia”, 1999), aporta verdadero glamour al film, aunque se echa de menos algo más de metraje para su papel de víctima del sueño americano. El director incluye, y da minutos, a su modelo fetiche: Kortajarena, que pasa sin pena, ni gloria (salvo una escena de componente sensual para explotar su físico).

Destacamos la fotografía del español Eduard Grau, que con tan sólo 27 años fue llamado por Ford para aportar un toque personal y cambios de luz sutiles, que hacen entender el estado de ánimo del protagonista.

En definitiva, una película sincera, preciosista, donde cada elemento está cuidadosamente dispuesto y con interpretaciones que se acomodan al conjunto estético. Una lección de estilo.

jueves, 25 de febrero de 2010

Shutter Island


Engañando a la mente.


Shutter Island (2010)

Duración: 138 min. Director: Martin Scorsese. Guión: Laeta Kalogridis (Novela: Dennis Lehane). Música: Varios. Fotografía: Robert Richardson.
Reparto: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Emily Mortimer, Michelle Williams, Patricia Clarkson, Max von Sydow, Jackie Earle Haley, Elias Koteas, John Carroll Lynch, Ted Levine, Christopher Denham.


Verano de 1954. Los agentes federales Teddy Daniels, (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule, (Mark Ruffalo), son destinados a una remota isla del puerto de Boston para investigar la desaparición de una peligrosa asesina, (Emily Mortimer), recluida en el hospital psiquiátrico de Ashecliffe, un centro penitenciario para criminales perturbados, dirigido por el siniestro doctor John Cawley, (Ben Kingsley). Pronto, descubrirán que el centro guarda oscuros secretos. La isla esconde algo más peligroso que los propios pacientes.

El maestro Scorsese, (“Taxi driver” de 1976, “Jo, qué noche” de 1985, y más recientemente, “Infiltrados”, de 2006), ha desarrollado, si no todos, casi la totalidad de los géneros cinematográficos y ahora, nos aproxima a esta historia, con un planteamiento inicial policiaco, que se transforma en psicológico. Quizá, su más reciente acercamiento a este tipo de films, fue con el remake de “El cabo del miedo”, que contaba con la inolvidable interpretación de Robert de Niro. Scorsese ha elegido una buena base para realizar “Shutter Island”, la novela homónima de Dennis Lehane, autor también de "Mystic River”, llevada al cine por Eastwood.

El director, otra vez, imparte una clase magistral de cómo se hace buen cine. Un misterio, y no saber qué está ocurriendo en pantalla, desconcierta al espectador a cada minuto que pasa. La película se sustenta en el guión, adaptado por Laeta Kalogridis, quien también colaboró en “Avatar” y es colaboradora habitual de James Cameron. Sin embargo, el problema de algunas películas, es que se agotan en sí mismas, por un final que hace encajar las piezas de golpe, y que, en un giro inesperado, se cierra absolutamente toda la trama. Así, que no podremos desvelar ningún contenido de la película, y esperemos que a nadie se le “destripe” su final. Mucho cuidado con los trailers, desvelan más de lo que deberían.



En cuanto al reparto tiene tres grandes puntales: DiCaprio, que mejora a cada película, más allá del recuerdo que dejó en “Titanic”; Ben Kingsley, ("Oscar" como mejor actor protagonista en “Gandhi”, de Richard Attenborough, en 1982), soberbio como siempre; y Mark Ruffalo, un papel secundario "de oro”. Y la inestimable aparición estelar de Max von Sydow, (“El séptimo sello”, Ingmar Bergman, 1957).



Recomendamos esta película, aunque salgamos del cine con la extraña sensación de no saber si en realidad nos ha gustado, pero habremos disfrutado de una atmosfera muy especial, del placer del buen cine de siempre, y nos atrapará la mágica calidad de la fotografía, en lo que se está convirtiendo ya en un perfecto binomio entre Scorsese y DiCaprio.

jueves, 11 de febrero de 2010

La carretera


La carretera (The Road, 2009)


Duración: 112 min. Director: John Hillcoat. Guión: Joe Penhall (Novela: Cormac McCarthy). Música: Nick Cave. Fotografía: Javier Aguirresarobe.Reparto: Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPhee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce.


En un futuro, quizá no lejano, lo único que pudiera quedar, de lo que alguna vez fue nuestro planeta, es la inexistencia de vida es un terreno baldío. Ya no habrá más vida sobre la tierra, que la humana. Un padre, y su hijo, recorren ese panorama apocalíptico, sin saber cuál es su destino. El planeta, arrasado por un misterioso cataclismo, será el escenario para ellos. Viajan hacia la costa en busca de un lugar seguro, donde asentarse. Durante su travesía, se cruzarán con los pocos seres humanos que quedan, los cuales, se han vuelto locos, y se devoran los unos a los otros.


Están proliferando las películas apocalípticas, de grandes desastres, ya sean naturales, o bien provocados por la acción del hombre. En “La carretera” encontramos una buena adaptación de la novela ganadora del Premio Pulitzer de Cormac McCarthy, dirigida por John Hillcoat ("La propuesta" de 2005, en la que también utiliza otro libro de McCarthy), que convierte la novela en una road movie, con una estructura no convencional, pero que no le resta coherencia, ni fuerza.


La conjetura de lo que acaso quede, después de cualquier devastación, es ya, en sí mismo, un género cinematográfico. Desde la saga de “Mad Max“ (George Miller), pasando por “Hijos de los hombres” (Alfonso Cuarón), o “28 días después” (Danny Boyle), con las que este film comparte algunos parecidos. Sin embargo, en esta historia, sobrevuela siempre un cierto pesimismo, un tono de desaliento. Otros títulos, antes citados, aportan algo de esperanza, por mínima que fuera, aflorando, abriéndose paso al pesimismo, surgiendo de las tinieblas. En “La carretera”, no hay tregua. Se advierte un final predecible y sombrío: Todo irá a peor. Visualmente, es igual, por lo que destacamos la excepcional fotografía de Javier Aguirresarobe, que transmite desesperación, inquietud, con unos colores pálidos que envuelven al espectador, ante la perspectiva de que algún día podamos añorar los brillos y luces, en nuestro desolado mundo.


Los protagonistas, interpretados por Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee, padre e hijo respectivamente, dotan de credibilidad a sus papeles, llegando a transmitir la complicidad propia de su parentesco y de las vivencias que marcan su destino. Logran que el espectador se emocione con sus sufrimientos y penurias. Charlize Theron realiza una interpretación anodina, sin matices. El veterano Robert Duvall (“El padrino”), cumple sobradamente su papel, e incluso eclipsa a Mortensen en algunos planos.


Hillcoat ha sacado partido al antagonismo entre el descrédito del padre, y la inocencia de su hijo, dónde la pérdida de fe, choca con la inocencia de un niño, que ve colores donde su padre sólo percibe negrura. Por último, una banda sonora diferente, y que en ocasiones, conlleva un cierto tono melodramático, pero con una calidad propia de su creador: Nick Cave. Una película muy recomendable.

jueves, 4 de febrero de 2010

Sherlock Holmes


Sherlock Holmes (2009)

Duración: 128 min. Director: Guy Ritchie. Guión: Mike Johnson, Guy Ritchie, Anthony Peckham. Música: Hans Zimmer. Fotografía: Philippe Rousselot. Reparto: Robert Downey Jr., Jude Law, Rachel McAdams, Mark Strong, Robert Maillet, Kelly Reilly.

Tardaba la industria del cine, en hacer una multimillonaria revisión del famoso personaje, de Arthur Conan Doyle: Sherlock Holmes. Y no una, sino dos. La segunda parte ya está fase en producción.

Tras varios crímenes cometidos en Londres, Holmes y su inseparable e incondicional compañero, Watson, llegan a tiempo para salvar a la última víctima y descubrir al asesino: Lord Blackwood. Blackwood, condenado a la horca, advierte a Holmes que la muerte no detendrá sus planes. Y más llaá de la muerte del “villano”, el pánico en Londres, de nuevo, vuelve a extenderse. Comenzará un nuevo reto para los protagonistas. Por supuesto, la agudeza intelectual de Holmes se pondrá en marcha.

La trama de esta película tiene origen en el cómic de Lionel Wigram. Wigram reinventó los personajes de Conan Doyle, convirtiendo a Sherlock y al Doctor en detectives más agresivos y letales, capaces de boxear y de batirse en duelo con los malhechores.

Guy Ritchie (“Snatch. Cerdos y diamantes”, 2000) dirige esta revisión, en la que nos presenta la ciudad de Londres en el sigo XIX, libremente recreado, con ambientación y atmósfera cercana al cómic. Peca de olvidarse de la elegancia, sabiduría y reflexión que el cine clásico hizo del personaje de Holmes, un personaje mítico, para todos aquellos que de niños, o no tan niños, hemos leído a Conan Doyle. Golpes, ruidos, acción y una actitud “macarra” de los personajes que no termina de convencer.

Downey Jr. y Law, correctos en sus interpretaciones, convincentes. Especial mención a Law, que realza la figura de Watson. Suponemos que ambos actores cumplirán con las exigencias que Richie perfiló en su mente para la interpretación de ambos papeles, dado que rompen con todos los clichés anteriores, tanto en lo psicológico como en lo físico.

Nos gustaría reseñar algunas películas clásicas sobre Holmes: “La vida privada de Sherlock Holmes” (Billy Wilder, 1970), una obra maravillosa; la serie de películas de Roy William Neill en los años 40. Y una película entrañable del joven detective: “El secreto de la pirámide” (Barry Levinson, 1985). Sin olvidarnos de la más extraña e interesante: “Sherlock Jr.” (Buster Keaton, 1929).


Todas las revisiones de cómics, o de personajes de novelas, caen en los mismos defectos: Un gran “circo” visual, con poco guión, y deseos de romper con la personalidad de los personajes, que tenemos asumidas. Entretenida y visualmente potente, con ritmo frenético en su comienzo. Pero que se desinfla conforme pasan los minutos. Así, los golpes de efecto, no lo son tanto, y quedan desvaídos y sin la pretendida fuerza.

jueves, 21 de enero de 2010

Up in the air


Up in the air (2009)


Duración: 109 min. Director: Jason Reitman. Guión: Jason Reitman y Sheldon Turner. Música: Rolfe Kent. Fotografía: Eric Steelberg. Reparto: George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman, Tamala Jones, J.K. Simmons, Danny McBride, Chris Lowell, Zach Galifianakis, Steve Eastin.

Ryan Bingham es un experto en despidos. Una ejecutivo implacable que comunica “la mala noticia” del despido, dado que sus jefes no tienen el valor de hacerlo. Lo hace dominando sus sentimientos, acostumbrado a que los afectados, muestren cara de estupor, indignación, furia o caigan en sollozos. Siempre muestra a sus despedidos, una sonrisa, hasta simpatía, incluso a aquellos que le reprochan la forma de ganarse la vida con el sufrimiento ajeno. Sin embargo, Ryan lleva mucho tiempo sin un hogar. Vive en hoteles, viaja en avión, soltero, sin compromisos, disfruta de cada viaje, llevando consigo su maleta con ruedas, sin necesidad de retornar a su casa, a su hogar. Su vida se alterará cuando conozca en un bar de hotel, a su homóloga profesional, incluso con cierto parecido psicológico. Después de que se conozcan, intentan ajustar sus agendas para verse en alguna que otra ciudad. Otra línea argumental se traza en el cambio de orientación que se quiere dar a los despidos, a través de un servicio telemático. Una joven brillante, recién salida de la Universidad se sumará a los viajes del protagonista, para analizar lo qué hace y cómo. Ryan teme que le encierren en una oficina y pierda su estilo de vida.

Podríamos decir que “Up in the air”, trata sobre la pérdida de la libertad, sobre la reflexión de lo que es tener un hogar, o no tenerlo. De su necesidad, impuesta por los cánones sociales, o de cómo poder hacer de tu casa, un hotel tras otro, una ciudad tras otra. Le dan miedo las relaciones, además no encajan en su agenda. Pero más teme perder este estilo de vida. No termina de visualizar lo que sería vivir siempre en su casa de Omaha. Su maleta representa la libertad. Si la llenamos de objetos o de personas, dejamos de ser libres.

Jason Reitman, en directo, lleva demostrando talento para crear antihéroes provocativos, contar historias humanas, graciosas, a la vez que tristes, con personajes que, a priori, no deberían provocarnos empatía. Buena muestra fueron: “Juno” (2007) y “Gracias por fumar” (2006). Reitman es un buen director de actores, domina los ritmos, va acelerando (viajes, despidos), y frenando (conversaciones y relaciones personales).

En cuanto al reparto, George Clooney, Vera Farmiga y Anna Kendrick, forman un triángulo perfecto. Unas excelentes interpretaciones, con posibilidades de “oscarizar” su trabajo. Del trío, sorprende más Kendrick, que muestra mucho más talento del que pudo desplegar en la saga “Crepúsculo”.

Este film se basa en la novela de Walter Kirn, de la que tras dos borradores, Jason Reitman y Sheldon Turner llegaron a desplegar esta joya de guión y de película, con posibilidades de convertirse en un clásico.

domingo, 17 de enero de 2010

Celda 211


Celda 211 (2009)

Duración:110 min. Director: Daniel Monzón. Guión: Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría. Música: Roque Baños. Fotografía: Carles Gusi. Reparto: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem, Marta Etura, Vicente Romero, Manuel Morón, Manolo Solo, Fernando Soto, Luis Zahera, Félix Cubero, Joxean Bengoetxea, Jesús Carroza.

El día en que comienza a trabajar en su nuevo destino, como funcionario de prisiones, Juan se ve atrapado en un motín carcelario. Haciéndose pasar por un preso más, luchará para salvar su vida e intentar dar fin a la revuelta. El joven, tendrá que jugársela a base de astucia, mentiras y riesgo, sin saber todavía qué paradójica encerrona le ha preparado el destino.

Para muchos, esta es la mejor película española de los últimos tiempos (Carlos Boyero: “El país”, y Sergi Sánchez: “Fotogramas”). No van desencaminados. “Celda 211” es una película del género carcelario, y se hace inevitable recordar algún título: “Brubaker” (1980, Stuart Rosenberg), “Papillón” (1973, Franklin J. Schaffner) y “La fuga de Alcatraz” (1979, Don Siegel).

Así como el tema de la cárcel, suele enfocarse en las fugas e injusticias, “Celda 211” trata de un motín. Pero desde el lado del “carcelero”, acorralado con los propios reclusos, al otro lado de los barrotes. Quizá tenga cierto parecido con “Natural Born Killers” (1994) de Oliver Stone. Aunque, en esta ocasión, es más una narración tensa e inteligente, frente a la violencia explícita de la película de Stone.

La dirección de Daniel Monzón (“La caja Kovak” 2005), sobria, sin florituras, escasa de artificios, en la que minuto a minuto, mantiene al espectador atento, para culminar de un modo respetuoso, coherente y firme: Estilo directo, realista y crudo.
Monzón dota de autenticidad a su film, gracias a la utilización de un espacio real (una antigua cárcel, cerrada hace 12 años). Se agradece que optara por escenarios reales, a decorados.

“Celda 211” demuestra la importancia de un buen “casting”. Elegir bien a los actores, incluso rechazando a las “estrellas” del cine español. Luis Tosar (“La flaqueza del bolchevique”, 2003), como “Malamadre”: Colosal, muy crecido como actor. Destacamos a Alberto Ammann, “desconocido” actor que sin llegar a la altura de Tosar, da una lección de cómo soportar el peso del film y plantar cara a actores con más tablas. Sin embargo, Antonio Resines aceptable, por lo menos, se desmarca de sus trabajos televisivos y cambia de registro.

En cuanto al guión, basado en la novela homónima de Francisco Pérez Gandul, desbarata un poco su origen, con algún giro efectista, que en la novela es sutil, y en la película, algo forzado.

En definitiva, “Celda 211” aporta una revisión del eterno tema del hombre que se ve obligado a sobrevivir fuera de su medio, poniendo al límite sus capacidades. Una película muy recomendable, tensa y con sorpresas.

domingo, 10 de enero de 2010

Un tipo serio


Un tipo serio (A Serious Man, 2009)

Duración: 105 min. Director: Joel Coen y Ethan Coen. Guión: Joel Coen, Ethan Coen. Música: Carter Burwell. Fotografía: Roger Deakins. Reparto: Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Adam Arkin, Aaron Wolff, Jessica McManus, Simon Helberg, George Wyner, Fyvush Finkel.

2009: Globo de Oro: nominado al mejor actor comedia (Michael Stuhlbarg)

La historia transcurre en 1967. Larry Gopnik, un profesor universitario de física, del medio-oeste americano, ve cómo su vida comienza a derrumbarse. Larry es un hombre bueno; un marido fiel y afectuoso, un padre entregado y un profesor serio, justo y correcto. Un buen día, todo empieza a ir mal. Su mujer le pide el divorcio. El amante de su mujer convence a Larry, que debe dejar el domicilio conyugal, por el bien de los niños y mudarse a un motel. Por otra parte, la carrera de Larry se ve amenazada por una serie de anónimos en los que le difaman, sin concretar nada. Además, su hermano, el cual vive en su casa, posee una extraña conducta y está escribiendo un misterioso tratado.

Los hermanos Coen, Joel y Ethan, nos traen una historia plagada de simbolismo, y de los clichés propios del judaísmo, con supuestos “toques” autobiográficos. La filmografía de este binomio de directores, rebosa un sentido tragicómico de la vida, una catástrofe tras otra. En sus películas, cuando todo parece que va mal, aún puede ir peor (“El gran Lebowski”, “Fargo” y “No es país para viejos”). Así acontece es esta ocasión. Una multitud de vicisitudes por las que tiene que pasar el protagonista, aceptadas con resignación y con cierta similitud con el “Santo Job”.

Arranca la narración con una especia de cortometraje, que induce a pensar que nos hemos equivocado de sala de proyección, aunque al final de la película queda cerrado el círculo narrativo.

El guión, por poner alguna pega a esta maravilla, no posee la destreza de otros títulos de la “dirección bicéfala”, pero las interpretaciones lo complementan.

Michael Stuhlbarg, en el papel de Larry, merece todos los premios que puedan darse a su profesión. El resto del reparto, actores muy solventes y expresivos, hasta para los papeles anecdóticos: Richard Kind (“Vías cruzadas”), Fred Melamed (habitual del cine de Woody Allen) y el veterano Adam Arkin (“Hitch”).

Una película con su antihéroe, como casi siempre en los Coen, pero con gafas de pasta. Un desfile de personajes extraños, raros, un par de sueños del protagonista, que superan muchas películas de la cartelera, la dicotomía entre el bien y el mal, y un desfile de rabinos transforman lo cotidiano, en algo excéntrico.

A pesar de tantas desgracias, es imposible no reírse de la mala suerte del “tipo serio”. Una dirección sobria y madura, para una película: Excepcional, recomendable y acertada.