domingo, 10 de enero de 2010

Un tipo serio


Un tipo serio (A Serious Man, 2009)

Duración: 105 min. Director: Joel Coen y Ethan Coen. Guión: Joel Coen, Ethan Coen. Música: Carter Burwell. Fotografía: Roger Deakins. Reparto: Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Adam Arkin, Aaron Wolff, Jessica McManus, Simon Helberg, George Wyner, Fyvush Finkel.

2009: Globo de Oro: nominado al mejor actor comedia (Michael Stuhlbarg)

La historia transcurre en 1967. Larry Gopnik, un profesor universitario de física, del medio-oeste americano, ve cómo su vida comienza a derrumbarse. Larry es un hombre bueno; un marido fiel y afectuoso, un padre entregado y un profesor serio, justo y correcto. Un buen día, todo empieza a ir mal. Su mujer le pide el divorcio. El amante de su mujer convence a Larry, que debe dejar el domicilio conyugal, por el bien de los niños y mudarse a un motel. Por otra parte, la carrera de Larry se ve amenazada por una serie de anónimos en los que le difaman, sin concretar nada. Además, su hermano, el cual vive en su casa, posee una extraña conducta y está escribiendo un misterioso tratado.

Los hermanos Coen, Joel y Ethan, nos traen una historia plagada de simbolismo, y de los clichés propios del judaísmo, con supuestos “toques” autobiográficos. La filmografía de este binomio de directores, rebosa un sentido tragicómico de la vida, una catástrofe tras otra. En sus películas, cuando todo parece que va mal, aún puede ir peor (“El gran Lebowski”, “Fargo” y “No es país para viejos”). Así acontece es esta ocasión. Una multitud de vicisitudes por las que tiene que pasar el protagonista, aceptadas con resignación y con cierta similitud con el “Santo Job”.

Arranca la narración con una especia de cortometraje, que induce a pensar que nos hemos equivocado de sala de proyección, aunque al final de la película queda cerrado el círculo narrativo.

El guión, por poner alguna pega a esta maravilla, no posee la destreza de otros títulos de la “dirección bicéfala”, pero las interpretaciones lo complementan.

Michael Stuhlbarg, en el papel de Larry, merece todos los premios que puedan darse a su profesión. El resto del reparto, actores muy solventes y expresivos, hasta para los papeles anecdóticos: Richard Kind (“Vías cruzadas”), Fred Melamed (habitual del cine de Woody Allen) y el veterano Adam Arkin (“Hitch”).

Una película con su antihéroe, como casi siempre en los Coen, pero con gafas de pasta. Un desfile de personajes extraños, raros, un par de sueños del protagonista, que superan muchas películas de la cartelera, la dicotomía entre el bien y el mal, y un desfile de rabinos transforman lo cotidiano, en algo excéntrico.

A pesar de tantas desgracias, es imposible no reírse de la mala suerte del “tipo serio”. Una dirección sobria y madura, para una película: Excepcional, recomendable y acertada.