jueves, 20 de mayo de 2010

Welcome

Welcome

Duración: 110 min. Director: Philippe Lioret. Guión: Philippe Lioret, Emmanuel Courcol, Olivier Adam. Música: Nicola Piovani, Wojciech Kilar, Armand Amar. Fotografía: Laurent Dailland. Reparto: Vincent Lindon, Firat Ayverdi, Audrey Dana, Patrick Ligardes, Thierry Godard, Selim Akgül, Firat Celik, Murat Subasi, Olivier Rabourdin, Yannick Renier, Derya Ayverdi.

2009: Festival de Gijón: Premio: Mejor guión.



Un joven de 17 años, procedente del kurdistán iraní, intenta llegar a Inglaterra. En su caso, no por la esperanza de una vida mejor, sino por reunirse con su novia, recién emigrada a Londres. Su camino se detiene en Francia, donde no consigue cruzar el Canal de la Mancha, y contempla la otra orilla desde Calais. El joven decide cruzar el canal a nado.

34 kilómetros, y más de 5 horas de aguas gélidas y fuertes corrientes. Para cumplir su objetivo, comienza por aprender a nadar en una piscina municipal. Allí conoce a Simón, un campeón olímpico dedicado a la enseñanza de la natación. Simón posee sus propios problemas, un proceso de divorcio, y la soledad. Simón ayudará al joven, arriesgándolo todo, entendiendo que él ha perdido a su mujer, sin hacer lo suficiente, y viendo cómo un joven daría su vida por reencontrarse con su amada.

Esta historia, con tintes dramáticos, aborda la temática de la inmigración desde una perspectiva diferente. No es la búsqueda de “la tierra prometida”, de la esperanza de una vida mejor, o de los sueños de triunfo que tantas películas han tratado, con la misma problemática social.

Algo más sobrevuela en la narración: El amor y la soledad. Soledad, del que sí vive en Europa y ha perdido su pareja; y amor, de aquel que, llegando como puede a occidente, quiere compartir una vida con la persona que ama. En el film, contemplamos, casi en segundo plano, toda la realidad de la inmigración: En forma de represión, intransigencia, intolerancia, y en muchos casos, la indiferencia sobre este hecho. Una combinación de emociones, trasfondo social, con tono intimista, para relatar la búsqueda de la felicidad.

El director Philippe Lioret, (“Tombés du ciel” de 1993), realiza un buena pelúcula, apoyado en un sólido montaje, dado que su metraje no pierde intensidad. Y con una trama simple, mantiene la atención en todo momento. Algún pequeño maniqueísmo en el tratamiento social, más tópicos presentes, pero sin caer en lo puramente “sensiblero”. La fotografía de Laurent Dailland ayuda, en algunas escenas, a una estructura cuasi documental.

Las interpretaciones son excepcionales: Tanto en el caso del joven kurdo, Firat Ayverdi, comedido y convincente, con una expresión mitad miedosa, mitad de atrevimiento, como en el de Vincent Lindon, (Simón), actor veterano del cine francés, que realiza un papel maravilloso, alzándose conforme pasan los minutos.

La inmigración puede regularse burocráticamente, en cambio la migración como concepto, supera lo político, dado que el impulso humano de subsistencia, desborda cualquier estructura o ideología. Una muy buena producción francesa, heredera de la Nouvelle Vage, y de los propósitos de “Dogma 95”, demostrando que no se necesitan grandes medios, ni complicadas tramas, para “enganchar” al espectador, y agitar su conciencia.