jueves, 10 de junio de 2010

Sexo en Nueva York 2


Sexo en Nueva York 2 (Sex and the City 2, 2010)
Duración: 146 min. Director: Michael Patrick King. Guión: Michael Patrick King. Música: Varios. Fotografía: John Thomas. Reparto: Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis, Cynthia Nixon, Chris Noth, David Eigenberg, Evan Handler, Jason Lewis, Mario Cantone, Willie Garson, Miley Cyrus, Penélope Cruz, Max Ryan, Liza Minnelli, Gilles Marini.
Opulencia, trajes de Chanel y Dior... Todo gira en torno a la vida de recién casados de Carrie y Big (Chris Noth). Ellos, envueltos en un principio de rutina marital, ven como surgen esporádicas tentaciones, que pueden, ocasionalmente, arruinar su matrimonio. Charlotte, con dos niñas, va “apañándose” como mamá. Miranda cambia de carrera tras no soportar a su jefe, y Samantha propondrá un viaje a un exótico país.
Existe la creencia de que se puede hacer una película de una serie de televisión, y no perder la esencia. También, la industria del cine, considera que abusando del espectador, tiene licencia para una segunda parte. En cine, existe un dicho, “segundas partes, no son buenas”, salvo excepciones. Si existe una secuela, ante tanto atrevimiento, debe existir a la vez, un guión sólido que la justifique, que avale ese trabajo. En este caso, un escaparate de “modelitos”, y un “spot” publicitario, del país visitado por las protagonistas. Asistimos a una especie de maratón, con más de dos horas de inacabable despilfarro, y un "glamour" que roza lo hortera. Los problemas de estas mujeres, no lo son. En tiempos, podría parecer divertido contemplar a lo más selecto de New York, hoy, simplemente, es ridículo.
El director Michael Patrick King, ha explotado y exprimido al máximo este producto, antes serie de TV. Ha realizado un capítulo largo, que no va al grano, que se pierde, no sabe cómo arrancar, y cuando lo ha hecho, no termina de sacarle el jugo a estas cuatro neoyorkinas. Sin embargo, tiene mérito alargar y extender una idea obsoleta, que se basaba en romper tabúes: Mujeres hablando de sexo, sin tapujos, con libertad. Hoy, se suponen ampliamente superados estos complejos.
En el reparto, Sarah Jessica Parker (Carrie), con unos primeros planos que no disimulan su perfil nasal irregular. No está, ni mucho menos, como en las seis temporadas de la serie. No convence. Es más, llega a ser insoportable su neurosis, agobios personales, sin sentido e insignificantes, infantil y caprichosa. El papel de Samantha, Kim Cattrall, quizá brilla más, pero sus excesos sexuales, otrora irónicos e insinuados, ahora se convierten en “burradas” vulgares, en una falta de finura. Kristin Davis y Cynthia Nixon, ciertamente planas, salvo algún momento en el que asoma un ligero movimiento en la comisura de los labios, parecida a una sonrisa. Además, la aparición de Liza Minnelli y Penélope Cruz... (!).
Quizás es una película de mujeres..., y para mujeres... Quizás, al ser los únicos representantes del género masculino en la sala, no comprendiéramos algunas situaciones. Pero el sector femenino, a la salida del cine, tampoco estaba muy convencido del resultado de esta segunda parte. Las comedias ligeras, por regla general, no suelen pasar de los 90 minutos, dado que la trama se pierde y diluye, como en este caso, por el exceso de metraje.