jueves, 19 de noviembre de 2009

2012


2012 (Año 2009)

 
Duración: 158 min. Director: Roland Emmerich. Guión: Roland Emmerich, Harald Kloser. Música: Harald Kloser, Thomas Wanker. Fotografía: Dean Semler. Reparto: John Cusack, Chiwetel Ejiofor, Amanda Peet, Oliver Platt, Thandie Newton, Danny Glover, Woody Harrelson, Thomas McCarthy, Liam James, Morgan Lily, Zlatko Buric, Beatrice Rosen.
 
El calendario maya predice que el mundo acabará en el año 2012, con un gran cataclismo: Erupciones volcánicas, tifones y glaciares devastando el planeta. Todas las culturas y religiones coinciden en este suceso. Científicos y gobiernos de todo el mundo, preparan una grandes “arcas” para salvar a la comunidad científica, la cultura y los tesoros más representativos del arte. También, a aquellos que paguen unas desorbitadas cantidades de dinero. Sin embargo, la población no está avisada de la catástrofe. Este el planteamiento inicial. El protagonista, Curtis Jackson, realiza una visita al Parque Nacional de Yellowstone, con sus hijos. En el parque, por casualidad, conocen a un curioso personaje llamado Charlie Frost que les informa de lo que acontecerá. Lo toman por loco. Pero los primeros síntomas de la hecatombe comienzan a manifestarse, haciendo creíble esa predicción.
 
El alemán Roland Emmerich- “Godzilla” (1998) e “Independence Day” (1996)- no suele dejar indiferente a  nadie. Generalmente, la crítica masacra sus filmes sin piedad. Mientras, los espectadores acuden en masa a verlos, en busca de repartos de lujo y espectaculares efectos visuales. En “El día después de Mañana” intentó tímidamente mostrar el fin de nuestro planeta. Ahora lo ha conseguido. Una película puramente visual, con todos los parámetros habituales, con los clichés que esperamos: Hundimiento de Los Ángeles, erupciones volcánicas, inundaciones, terremotos, fuego, “pirotecnia de Hollywood”… Añadiendo a todo una ausencia total de silencio, con un volumen desmedido.
 
Este tipo de producciones no profundiza en los personajes, la historia trata con superficialidad  el aspecto humano. Sin embargo, nos implicamos con ellos, deseamos que salgan ilesos, que se salven: Un final feliz...
 
Encontramos una duración desmedida, un exceso de metraje, sin aportar información, sin complementar la trama, sólo la exhibición de toda clase de posibilidades para destriur, eso sí, con unos efectos especiales que hacen empalidecer a otras producciones del mismo género.
 
En cuanto al reparto, John Cusack es apto para este tipo de papeles. Así lo fueron Matthew Broderick, o Jake Gyllenhaal en otros trabajos del director. Cusack (“Alta fidelidad”, 2000) inexpresivo, impasible, un héroe anónimo que trata de salvar a su familia, con la falta de carga emocional, antes mencionada. Woody Harrelson (Transsiberian, 2008) como Charlie Frost, un papel curioso para este polifacético actor, y quizá más marcado y susceptible de recuerdo, para ser un simple secundario.
 
“2012” tiene su misión en la cartelera: Pasar una tarde en el cine, atiborrarse de palomitas y disfrutar del derroche de efectos especiales, peripecias de los protagonistas tratando de evitar la muerte... Y tomarse la película como una broma. Si la tierra tuviera que acabar, que fuera como lo plantea Emmerich.