jueves, 24 de mayo de 2012

Cine y Educación
Tal como están las cosas, (futuras masificaciones en las aulas…, recortes de profesorado…), lo más necesario para cualquier sociedad, es potenciar el sistema educativo, invertir en “materia gris”, para que las generaciones siguientes estén más preparadas, y con mayores recursos para desenvolverse. Los maestros y profesores, juegan un papel muy importante en la sociedad, como transmisores de la educación. El cine, como no podría ser de otra manera, ha mostrado en numerosas ocasiones, cómo un solo educador puede transformar, en un aula, a cualquier alumno, cambiar su vida y la de aquellos que lo rodean. Se inculcan valores, ideas, además de un currículo oficial. Los maestros y profesores, en el cine, normalmente se han retratado como personas que poseen vocación, y que quieren transformar el mundo, desde un aula. Para hablar de cine y educación, tenemos que establecer el esquema base: Profesor nuevo y joven, conflicto, y, por supuesto, cambio de metodología, para resolver el conflicto. Sin olvidar que chocarán siempre con el sistema, la acomodación de otros compañeros, y la escasez de recursos para llevar a cabo su labor.
“Adiós, Mr. Chips”, de 1939, adaptación de la novela de James Hilton, fue dirigida por Sam Wood. Un film que recorre magistralmente la vida de un joven profesor, desde que llega con timidez a la escuela de Brookfield, hasta convertirse en un modelo de vocación y revolución intelectual para sus alumnos, carismático y respetado.
El club de los poetas muertos”, dirigida por Peter Weir, con Robin Williams a la cabeza del reparto, encarna un profesor que vuelve a su colegio. Rompe con el ritual de la primera clase y el sistema de laclase magistral.  Chocará con la vieja escuela, una escuela, que no  enseña a pensar, ni a ejercer la reflexión crítica, sólo ser meros portadores de información, para repetir conocimientos.
“Hoy empieza todo”, es una película que aborda la responsabilidad social de la escuela, el  compromiso con la comunidad y con la humanidad. Algo más que el derecho a la educación, por Ley, o por una norma administrativa. Bertrand Tavernier rodó en estilo documental una crítica de la indiferencia y burocratización del sistema educativo, y de la asistencia social. Desarrolla la idea de que la responsabilidad, en la escuela, es de todos los integrantes de la comunidad educativa.
“La clase”, de Laurent Cantet, mostró un curso escolar, un aula con adolescentes de un barrio conflictivo de París. La convivencia entre alumnos que no tienen interés, y profesores que luchan por mantener el entusiasmo por educar. Interesantes batallas verbales, una apuesta por la inteligencia del alumno, el respeto a sus ideas y aprender sin darse cuenta.
“La Ola”, (Die Welle): Interesante experimento educativo en un instituto alemán, con consecuencias trágicas, que muestra la necesidad de recurrir a la memoria histórica. Dennis Gansel, el director y guionista, se basó en la novela de Todd Strasser, adaptándola a nuestros tiempos, con una pregunta clara a los alumnos: “¿Creéis que podría repetirse una dictadura en Alemania?” El resultado, es un experimento educativo impresionante. Cómo la indiferencia y la pasividad, pueden convertirse en fanatismo. Cómo el sentimiento de grupo, poder y superioridad, puede justificar cualquier acto, y hacer surgir un movimiento dictatorial, sin que los propios implicados adviertan su totalitarismo.
 
Dejamos en la memoria películas como “American History X”, “La lengua de las mariposas”, “Cadena de favores”, “Descubriendo a Forrester”, “Cero en conducta” (Jean Vigo), “Mentes Peligrosas”, “Rebelión en las aulas” (James Clavell), o alguna con tintes cómicos: “El sentido de la vida” (Monthy Python).
 
Apostamos por el cine como medio para educar, y apostamos por la educación como generadora de bienestar y cultura.
Guillermo Pérez Pérez
Crítico de cine, y maestro de Primaria.